Turismo, economía y cultura

DIARIO DEL CAUCA, desde hace algún tiempo viene destacando las dinámicas culturales, comunitarias y económicas que se vienen desarrollando en el sector de Cajete, al occidente de Popayán. Uno de los proyectos insignias sin duda ha sido la Ruta del Maíz, una iniciativa fundada alrededor de los saberes gastronómicos de mujeres y familias de este sector. Cajete es un pintoresco lugar donde se conservan las prácticas y procesos ancestrales del trabajo del maíz, condensado y transmitido a la comunidad, por generaciones de mujeres en los últimos 155 años. Ahora están preparando la “Primera Feria de Emprendimiento Rural Comunitario”. En ella se van a mostrar las unidades productivas que desde hace muchos años han sido generadoras de empleo y han contribuido al desarrollo económico de Cajete. Sus promotores están entusiasmados por el hecho de dar a conocer a la ciudad el fruto de su esfuerzo. 
Hace poco en el mismo Concejo de Popayán se habló del valor de este tipo de iniciativas que unen la cultura, la gastronomía y la naturaleza para generar un producto turístico alternativo que ayuda a generar empleo e ingresos a las familias campesinas. 
Hoy representa una fuente de oportunidad para emplearse usando los elementos que allí existen desde hace mucho tiempo. 
El proyecto de la Ruta del Maíz es muy importante en la medida que sirve de ejemplo para mostrar las inmensas posibilidades que tiene el Cauca en materia de ecoturismo. El municipio de Popayán tiene la posibilidad de aprovechar su clima y su riqueza humana y cultural para ensamblar una especie de nueva experiencia para el visitante. 
Esta cadena de valor recibió el apoyo del Ministerio del Medio Ambiente, en el marco de los planes de reactivación económica post pandemia. En ella quedaron incluidos 15 prestadores como restaurantes, tiendas, transporte, entre otros.  La ruta del Maíz en esencia es un proceso asociativo para fortalecer, mediante el turismo, la economía de quienes se dedican a la producción de derivados del maíz. Los visitantes tienen la oportunidad de vivir una experiencia gastronómica de tradición sesquincentenaria. Estas familias semanalmente producen elementos importantes de la gastronomía local, tortillas, masa para los tamales y empanadas, envuelto blanco, envuelto amarillo, carantanta, entre otros mediante procedimientos artesanales y cien por ciento naturales. Están certificados por la CRC como productores de alimentos limpios. 
La ruta del Maíz enseña la  importancia de unirse, de crear tejidos con los esfuerzos individuales y dispersos, para crear un valor agregado. Es la ejemplificación de cómo se pasa de un potencial, a una realidad concreta que mejora la vida de las personas.

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