El espacio parece silencioso, pero esta historia demuestra que el universo tiene sonidos que nadie puede escuchar directamente

El universo tiene una particularidad difícil de imaginar

Cuando pensamos en el espacio, probablemente imaginamos un lugar completamente silencioso.

Y existe una razón física para ello.

El sonido necesita un medio, como aire, agua o algún otro material, para propagarse.

El espacio interestelar presenta regiones con densidades extremadamente bajas.

Por eso, una explosión espacial no produciría el estruendo que muestran las películas.

Pero existe una historia mucho más interesante.

Los científicos han conseguido convertir diferentes señales procedentes del universo en sonidos que podemos escuchar.

Entonces, ¿qué estamos escuchando?

Los telescopios pueden detectar señales que nuestros oídos jamás percibirían.

Estas señales pueden corresponder a ondas de radio, variaciones de luz u otros tipos de información.

Los investigadores pueden transformar determinados datos en frecuencias audibles.

Este proceso recibe el nombre de sonificación.

El resultado permite representar información científica mediante sonidos.

No significa que un astronauta pueda escuchar directamente esos fenómenos en el espacio.

Significa que los datos pueden convertirse en una experiencia auditiva.

Los agujeros negros también pueden ser sonificados

Los agujeros negros producen fenómenos extremadamente energéticos alrededor de sus regiones cercanas.

La materia que cae hacia ellos puede formar estructuras muy calientes.

Estas regiones pueden emitir radiación detectable desde enormes distancias.

Los científicos pueden analizar esos datos y convertir determinadas características en sonido.

Así, una representación científica puede permitirnos “escuchar” información relacionada con objetos que se encuentran a distancias inimaginables.

Las estrellas también dejan señales

Las estrellas producen diferentes tipos de variaciones.

Algunas cambian periódicamente su brillo.

Otras presentan oscilaciones internas que permiten estudiar su estructura.

Los investigadores pueden analizar esas variaciones.

Después pueden convertirlas en sonidos para facilitar su interpretación.

Esta técnica también puede ayudar a comunicar conceptos científicos a personas que no trabajan directamente con datos astronómicos.

¿Por qué utilizar sonido si tenemos imágenes?

El oído puede detectar patrones de una manera diferente a la visión.

Un cambio de frecuencia puede representar una variación en los datos.

Un ritmo puede representar una repetición.

Una intensidad diferente puede indicar un cambio en determinada variable.

Esto permite analizar información mediante otro sentido.

La sonificación también puede ser útil para personas con dificultades visuales.

Así, los datos científicos pueden hacerse accesibles mediante diferentes formatos.

La ciencia puede transformar números en experiencias

Una señal captada por un instrumento científico comienza siendo información.

Los investigadores pueden analizarla mediante gráficos, imágenes y modelos matemáticos.

Pero también pueden convertirla en sonido.

Ese proceso no convierte literalmente al universo en una enorme sala de conciertos.

Permite representar información que normalmente sería imposible escuchar.

El resultado puede ayudarnos a comprender fenómenos extremadamente complejos.

El universo sigue siendo mucho más extraño de lo que imaginamos

La astronomía ha demostrado que nuestros sentidos apenas captan una pequeña parte de la información existente.

No podemos ver directamente todas las formas de radiación.

Tampoco podemos escuchar la mayoría de las señales provenientes del cosmos.

Por eso, los científicos utilizan instrumentos capaces de detectar información que nuestros sentidos no perciben.

Después convierten esos datos en representaciones que podemos comprender.

Algunas llegan como imágenes.

Otras pueden convertirse en sonidos.

La próxima vez que escuches un “sonido espacial”, recuerda esto

Ese audio no significa necesariamente que un micrófono haya grabado una explosión cósmica.

En muchos casos, representa datos obtenidos mediante instrumentos científicos.

La sonificación transforma información invisible en una experiencia que nuestros oídos pueden interpretar.

Y esa posibilidad abre una manera diferente de acercarnos al universo.

Porque aunque el espacio sea prácticamente silencioso para nuestros oídos,

los datos del cosmos todavía tienen mucho que decir.