El niño del puñal

 

Por estos días ha circulado un video filmado en el barrio Bolívar de la ciudad de Popayán, en el que se puede ver una escena deplorable y que insólitamente muchas personas celebran y les parece muy graciosa. Es un niño que no supera los 5 años de edad amenazando a un adulto con un cuchillo. Por Dios, a qué situación tan decadente hemos llegado. 
Nos parece que la Policía de Infancia y Adolescencia, el mismo Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ya deberían haberse pronunciado, pero sobre todo ya deberían haber ubicado a ese pequeño para verificar en que entorno familiar y social está viviendo.

Perversión

Los padres, o los adultos que están a cargo de ese menor de edad deben responder por esa situación. Alguien debe haberle enseñado a ese niño la manera de empuñar un arma blanca y alguien le debe haber dicho que la vida de los seres humanos no tiene ningún valor y que por lo tanto es absolutamente válido intentar atacar o herir al prójimo. Eso que han hecho con ese niño es una manera de perversión y maltrato. Y quienes están a su cargo no tienen la capacidad de educar o formar a ningún ser humano. Su estado psíquico o sicológico carece de equilibrio, están destrozando la vida de un ser humano que apenas empieza a vivirla. Ya le han robado la inocencia, la infancia, la felicidad y están forjando un futuro delincuente, y tal vez un asesino. 

Sin futuro

Quizás así, con esos ejemplos o con esas enseñanzas están determinando su muerte violenta, le están abriendo las puertas futuras de una cárcel, de un hospital o de un cementerio. Ojalá que las autoridades se apersonen y eviten ese trágico camino que le espera de seguir en el entorno en el que ahora está. 

No hay derecho

No hay derecho que unos adultos le tuerzan la vida a este pequeño que debería estar en la escuela o jugando con otros niños, viviendo esos escenarios naturales que definen la infancia, una etapa de la vida que debería ser la más feliz para cualquier ser humano, pero que en Colombia se convierte en un infierno para miles de niños maltratados, violentados, abusados. Dios nos guarde de tanta maldad y tanta indolencia.