El tiempo de la estatua

Hay que ver a qué velocidad pasa el tiempo, no sabemos si es real o sicológico, o son los afanes de nuestras vidas, pero el hecho que ya han pasado más de 2 años desde que fuera derribada la estatua de Sebastián de Belalcázar de su sitio en El Morro. Tanto revuelo, tantas manos que se llevaron a la cabeza, tanta indignación, y nada aquí seguimos. Aquí está Popayán, ahí está el pedestal sin la figura ecuestre y nada ha pasado, la vida continúa.

El Morro

Nos alineamos del lado de los que promovían la re significación de El Morro, y por lo tanto nos alegramos de que ese sitio emblemático tuviera otro sentido, sin la figura de Belalcázar por su puesto. Ahora que ha vuelto a encenderse el debate sobre El Morro, el pedestal, la estatua derribada, las reivindicaciones indígenas y la resignificación de este cerro tutelar, no hay más remedio que intentar aclarar algunos elementos a partir de una visión retrospectiva; claro, mirando a la historia o al menos a la historia que puede resultar más aproximada a la realidad. “El Morro del Tulcán o Pirámide de Tucán es el principal sitio arqueológico de Popayán. Este consiste en una pequeña loma no natural en forma de pirámide truncada, en la cual se encontraron elementos de la época precolombina, aproximadamente entre los años 500 – 1600 a. C., período que se conoce como “de las Sociedades Cacicales Tardías

Resumen histórico

Allí fueron hallados caminos de piedra, tapizado de piedra en la parte superior de la pirámide, escalones y tumbas. Con la llegada de los españoles, la población indígena fue siendo destruida de a poco a través de acciones violentas y desapareció para siempre. Las tradiciones españolas impuestas por las familias ibéricas que se fueron asentando finalmente se impuso, y la cultura indígena fue sometida. El pueblo nativo fuer relegado a una condición servil y esclava. Lo de la estatua de Belalcázar, por la que muchos se rasgan hoy las vestiduras es mucho más reciente, ocurrió cuando Popayán cumplió 400 años según la cronología establecida a partir de la ‘fundación oficial española’. Seguro pesaron más las ideas de conservar lo español por encima de lo indígena, y finalmente en la cima del Morro fue ubicada la imagen de Belalcázar, y el monumento del cacique desapareció.