Se ha vuelto tendencia en TikTok una profecía que traería malos augurios para el año que viene.
En pocos días llegará diciembre, una época añorada por muchos, pues significa reencuentro con familia y amigos, festividades, comidas de lujo y celebraciones. Además, el fin de año es visto como una oportunidad para agradecerle a la vida y plantearse nuevas metas.
Sin embargo, el 2023 es un año que cumple con una ‘profecía’ que, según algunos creadores de contenido, traerá catástrofes, tragedias, desventuras y arruinará las festividades: El 31 de diciembre cae un domingo.
Tal vez empezó por el desagrado colectivo hacia los lunes, que implicaría un equivalente desprecio hacia el inicio del 2024; de pronto fue por la permanencia de la palabra ‘fin’ en fin de año y fin de semana. El origen no está claro, pero lo cierto es que, aunque suene inexplicable, muchos tienen miedo.
Se ha vuelto incluso tendencia la idea de que el 2019 terminó un domingo, y por eso en el 2020 ocurrió la pandemia de Covid-19 y la cuarentena obligatoria para todo el mundo. Sin embargo, una simple búsqueda en un calendario comprueba que el 2019, de hecho, terminó un martes.
Lo cierto es que ningún video da detalles de qué catástrofe o calamidad ocurrirá por el cumplimiento de la profecía, la fórmula es mencionar el dato con música de terror, o dejar a los usuarios a la expectativa, con una pregunta del tipo: “¿Ya se enteraron de lo que ocurrirá porque el 31 de diciembre es domingo?”.
Otros creadores, no obstante, se han tomado la teoría con humor, pues la creencia de que algo terrible sucederá porque el año cae un domingo es para la mayoría una idea absurda.
Para los usuarios más racionales, esto no es más que una estrategia para generar clics aprovechándose de las supersticiones de la gente. Sin embargo, es importante dejar claro que no hay ninguna prueba científica, histórica o teórica que indique que algo malo sucederá porque el año termine un domingo.
Y dado el desafortunado caso de que alguna catástrofe fuera a suceder, lo más seguro es que se trate de una casualidad, y no del cumplimiento de una profecía creada en la caldera de las redes sociales.





