Falsas notificaciones judiciales

Trampas y estafas en internet

En estos días de ‘euforia y calor’ también se alborotan los dueños de lo ajeno, como todo el mundo lo sabe, y no solo los ladrones de calle, los descuideros, atracadores o cosquilleros, si no también los más sofisticados, que sin sacarle a usted un cuchillo o una pistola le pueden desocupar la cuenta bancaria. Los estafadores usan herramientas técnicas o “ingeniería social” para comprometer la información personal del consumidor con diferentes objetivos, pero normalmente con la intención de obtener dinero por parte del consumidor. Las típicas estafas tienen que ver con loterías fraudulentas o sorteos falsos: En este caso, el consumidor recibe una carta o un e-mail informando que ha ganado una gran suma de dinero. Para obtener el dinero, tiene que indicar sus datos bancarios o depositar dinero en una cuenta para facilitar el pago de su premio. ¡Cuidado! ¡No caiga en estas trampas! Esto solo busca obtener los datos de su cuenta bancaria o su dinero ¡Omita estos mensajes!

Ojo con las notificciones judiciales

Ahora hay otro mecanismo incluso más agresivo, que en lugar de usar una carnada muy atractiva opera con una emoción contraria: el miedo. En esta ocasión la víctima recibe una notificación judicial porque ha sido acusado de un delito informático, especialmente con el tráfico de imágenes o material de pornografía infantil. Le nombran la Interpol o la policía de un país extranjero. Después de atemorizarlo lo suficiente pasan a pedir una suma de dinero para poder sacarlo de la causa o el proceso judicial ‘de suma gravedad’. Ojo, consulte a la Policía, no envíe ningún dinero.

La desconfianza

A propósito de estafas, fraudes, ventas e internet, los mejor es echar mano de la sabiduría popular, es decir del sentido común. “De eso tan bueno no dan tanto”, dicen muchos abuelos. Y hay que tenerlo en cuenta ahora más que nunca, irónicamente en plena sociedad de la información, en medio de una selva digital por la que todos andamos como desorbitados, llena de lugares oscuros, donde la mentira asoma en cada rincón. Tal vez por vieja y sabia, esta sabiduría invita siempre a desconfiar cuando algo que parece ser demasiado bueno llega a una persona sin mucha justificación, o sin aparente condición a cambio.