La gestión administrativa de la Empresa Social del Estado Norte 2 quedó en el centro del debate público tras conocerse una contratación orientada a actividades de información en salud, ejecutada en un periodo inusualmente corto. El caso ha despertado inquietudes en sectores ciudadanos y de control social que reclaman mayor claridad sobre la planeación y el impacto real de este tipo de decisiones en la red pública.
Según la información disponible, el proceso se habría desarrollado presuntamente en un lapso cercano a tres semanas, lo que ha llevado a cuestionar la urgencia del gasto y la forma en que se definieron las prioridades institucionales. Para líderes comunitarios, la rapidez contrasta con problemáticas persistentes como la falta de dotación, el deterioro de algunas sedes y las dificultades de acceso a servicios básicos en zonas apartadas del norte del Cauca.
Las críticas se concentran en la figura del gerente Luis Eduardo Banderas Fori, a quien se le señala de no haber socializado de manera amplia los criterios técnicos ni los objetivos específicos del proceso. Aunque la comunicación en salud es reconocida como una herramienta clave para la prevención y la educación ciudadana, expertos advierten que estas estrategias deben sustentarse en diagnósticos claros, metas verificables y evaluaciones que permitan medir su efectividad en el territorio.
En este caso, la E.S.E. Norte 2 actuó como entidad contratante y la ejecución estuvo a cargo de la firma Politécnica San Felipe S.A.S. El objeto contractual estuvo enfocado en acciones informativas dirigidas a la comunidad usuaria del sistema, pero hasta ahora no se conocen reportes públicos que detallen cobertura, metodología aplicada o resultados concretos obtenidos con la ejecución.
La ausencia de información institucional detallada ha intensificado el debate social. Para distintos sectores, la transparencia no se limita a la publicación de documentos contractuales, sino que exige explicaciones oportunas y comprensibles sobre por qué se priorizan determinadas acciones frente a necesidades urgentes que siguen sin resolverse en la red asistencial.
Hasta el momento, no se han emitido pronunciamientos públicos desde la gerencia de la E.S.E. Norte 2 que aclaren los alcances del proceso, los fundamentos técnicos de la contratación ni los beneficios esperados para la población. Esta falta de comunicación mantiene abiertas las dudas y alimenta la percepción de distancia entre las decisiones administrativas y las realidades que enfrentan diariamente los usuarios del sistema de salud.
El caso deja planteada una discusión de fondo para la región: cómo se definen las prioridades en el manejo de los recursos públicos en salud y qué mecanismos existen para garantizar que estas decisiones respondan, de manera efectiva, a las necesidades reales de las comunidades del norte del Cauca.





