La historia tuya y mía

Daniela  GarcíaPor Daniela García

Cuando empecé a entender sobre mi cuerpo y cómo funcionaba, miré tanto hacia atrás en mi historia, que encontré detalles inverosímiles. Por muchos años, hice cosas que no entendía porque me surgía, como a muchos otros, la necesidad de curiosear en la historia y de hacerme preguntas del porqué de mis deseos de compañía, de mis deseos de atención, de que alguien me escuchara, de involucrarme con personas que, en el fondo, sabía que no eran las personas indicadas. O cuando tenía una relación con alguien.  A veces he preferido que me lo hagan a mí; y en ocasiones, aun siendo tan consciente de que era algo que no andaba bien, necesitaba la compañía de alguien, que me escuchara un poco y que yo pudiese sentir que le importaba a alguien. Cuando hago por sanar mis heridas de vida, encuentro que me marcó un abuso sexual, un episodio que, si bien tengo lagunas; supongo por lo impactante que fue, busco la forma de sanar, lo comento con algunas personas cercanas y empiezo a escuchar: “oh que embarrada”, “si bueno, pero a mí también me paso”. Algunas cosas que me contaron fueron estrepitosas, otras fueron insinuaciones, pero queda la marca en la estructura emocional que vas construyendo. Cuando les preguntaba a estas personas si aún les dolía esta situación, me decían: “no nada, ya pasó”, “Dios me ayudó a perdonar”, “no puedo vivir en el rencor”. Solo una persona de las tantas personas con las que hablé me decía que nunca le iba a perdonar. De todos, el que más me impactó fue el caso de una persona que me decía: “si, pasó por tantos años… pero yo lo amo porque es mi papá”. Recuerdo que ese día no dormí muy bien, pensando lo tremendo que es llegar a necesitar la seguridad y el afecto de una persona. En muchos de los casos que conocí, era paradójico porque muchas personas no eran conscientes del suceso que les pudo haber afectado, era un caso aislado; el toqueteo de manera involuntaria, las insinuaciones o incluso cosas que esas personas que les lastimaron les hacían hacer. En algunos casos llegaron personas que decían que habían tenido su primera vez con alguien 20 años mayor porque tenían que hacerse “hombres” y “era la hora”. . Si te sentiste identificado con alguna de estas muchas historias, por aislada que parezca, y aunque hayan pasado muchos años, es necesario entrar a mirar de qué manera pudo haber afectado en tu vida, pero por sobre todas las cosas para empezar a sanar, no solamente un episodio de abuso o violación. 

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