Nuestro Viejo Puente de Cauca

Como un viejo, que la sociedad abandona ingratamente porque ya le fallan sus fuerzas o porque no es considerado ‘util’, con esa idea tan ‘civilizada’ que tenemos de utilidad, el gallardo y aun digno en su decadencia, puente Viejo de Cauca, se desmorona y se hunde en el olvido. Solitario y triste junto al nuevo puente que ahora cumple sus funciones, parece mirar con despecho el flujo de vehículos que entran y salen de la Ciudad Blanca. Abajo, el río que ha contemplado como a un hermano durante siglos.
Según la historia durante los primeros días de la Colonia se pasaba el río Cauca por el vado de la Vega de Prieto o por andarivel o tarabita, es decir una especie de cuerda gruesa tendida entre las dos orillas de un río ante la ausencia de un puente. Fue el Gobernador Jacinto Mosquera y Figueroa hacendado y benefactor de importantes obras sociales en Popayán, al que se le ocurrió la idea por allá en 1730, de construir un puente de mampostería para reemplazar uno de bejucos que hacían los encomenderos dos veces por año. Para ello don Jacinto tenía preparada una buena suma de dinero pero se atravesó en el camino el terremoto de 1736 que destruyó la ciudad y lo hizo cambiar de prioridades. 
Solo fue hasta el año de 1767, es decir más de 30 años después, que gracias a donaciones de  acaudalados vecinos de la ciudad que se pusieron manos a la obra. Se tomaron dos proyectos presentados por Simón Schenherr, destacado arquitecto y jesuita alemán del Barroco.  
El primero fue un puente de madera con bases de mampostería, que sería arrasado por una creciente del río Cauca en 1770. Solo quedaron las bases de mampostería en pie. Con esto el cabildo y los promotores decidieron edificar el puente de mampostería integral que fue terminado en 1780, el mismo que subsiste hoy a duras penas.
El mismo Fray Simón Schenherr, dirigió la obra con unos que se conservan en el Archivo Histórico de la Universidad del Cauca.  Es una estructura de 120 metros de longitud, 25 m de luz en su arco central sobre el río Cauca y seis arcos laterales de medio punto. Inicialmente su camellón era empedrado y hacia la mitad del siglo veinte recibió el baño asfáltico. 
Como vemos hay mucha historia que merece ser conservada en el puente Viejo de Cauca. Le ha prestado un gran servicio a la ciudad de Popayán y merece un trato respetuoso. La anterior Administración Municipal asistió indolente a su inexorable deterioro. El mandatario actual prometió una intervención urgente pero hasta ahora no se ha hecho nada. Pero aun tiene tiempo, esperamos que cumpla su palabra y se le eche una mano all puente cuanto antes. 
 

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