Lo virtual y audiencias virtuales en la preclusión de Uribe.

Felipe Solarte Nates Por: Felipe Solarte Nates

Como ha cambiado la práctica de las profesiones  con los cambios tecnológicos que en menos de 20 años nos han transformado la cotidianidad y más con los efectos de la pandemia y la cuarentena que nos obligó a usar recursos facilitados por el internet, como consultas, clases, reuniones y audiencias virtuales.

Hoy en día no se conciben los medios de comunicación sin la multimedia, que borró la frontera  antes existente  entre medios escritos, radiales y televisivos,  integrando la presentación de la información en las pantallas mediante la combinación de los distintos formatos que antes parecían incompatibles.

Hasta consultas médicas y operaciones teledirigidas con la participación de especialistas ayudados por cámaras de alta resolución y equipos robotizados de precisión,  en gran parte se pueden hacer controladas por el internet cuya comunicación Centros Poblados le robó a los habitantes y estudiantes de regiones apartadas.

En el caso del Derecho podemos comprobarlo en las audiencias virtuales, con la variedad de recursos tecnológicos a los que deben acudir quienes intervienen en ellas.

Cuando mi padre Alfonso Solarte Hurtado ejercía como juez en Santander de Quilichao, en el antiguo sistema penal las audiencias públicas, ante jurados seleccionados entre la comunidad, en casos sonados se hacían en recintos con capacidad limitada que obligaba a madrugar a quienes nos querían perderse las teatrales piezas de oratoria que desplegaban famosos abogados defensores.

Ya los abogados no deben acudir a la magia de los discursos brillantes salpicados de citas a los clásicos y célebres tratadistas del Derecho, como acostumbraron en su tiempo celebres abogados defensores y consumados oradores  como Jorge Eliecer Gaitán y Carlos Holmes Trujillo, el viejo.

Hoy en día muchos podemos ser testigos de las audiencias públicas siguiéndolas en vivo por diversos medios de comunicación que virtualmente las transmiten.

La aplicación de los variados recursos tecnológicos que hoy nos facilita la multimedia, lo apreciamos en  la reposada y concluyente intervención de Ricardo Villalba, abogado defensor del senador Gustavo Petro, en la audiencia de solicitud de preclusión al expresidente Álvaro Uribe, semanas antes presentada fiscal Gabriel Jaimes.

Para intentar desvirtuar los argumentos reforzados con los que descaradamente  sumándose a la defensa, el Fiscal Jaimes, solicita la preclusión de Uribe en el caso por fraude procesal y soborno a testigos, buscando además  sindicar a Iván Cepeda, el abogado Villalba, con su equipo de soporte jurídico y técnico, en tono sosegado y sin efectismos retóricos, ha acudido a las proyecciones de videos, grabaciones de voz de interceptaciones telefónicas o entrevistas, más documentos escritos, para rescatar los documentos recopilados por la Corte, que acomodaticiamente ignoró el Fiscal Jaimes,  o fragmentó para intentar descalificar a Monsalve como testigo de fiar y darle credibilidad al Tuso de Sierra y varios  testigos que abogansters como Diego Cadena reclutaron de afán entre integrantes de la temible Oficina de Envigado, para que con testimonios falsos incriminaran a Iván Cepeda en el supuesto intento de ofrecerles prebendas que incriminaran al ex presidente y ex senador Álvaro Uribe.

Como es conocido,  este prefirió renunciar a su curul para escaparse de la jurisdicción de la Corte Suprema, que en la investigación concluyó que fue Uribe quién se sirvió de testigos falsos para incriminar a Cepeda, lo que lo  llevó a resguardarse en el burladero de la Fiscalía que controla y pide su preclusión.

En medio de las grabaciones y exposición de documentos que ocultó o manipuló el Fiscal Jaimes, han revivido nexos del expresidente y su hermano en el apoyo y  creación de grupos paramilitares que con la excusa de combatir a la guerrilla cometieron varias masacres y asesinatos selectivos en Antioquia y departamentos vecinos.

Por más que  desaparezcan  testigos incómodos  e intenten desacreditar la veracidad de las acusaciones de los pocos que no han aceptado sobornos, la verdad aflora y vuelve a revivirse, así quieran callarla o negarla. 

“Al que no quiere caldo se le dan dos tazas” y esto sucede con el recorderis de testimonios grabados que vuelven a  exponer públicamente la tramoya criminal  tejida para proteger al “Gran Colombiano”, y que conocemos a través de numerosos medios de comunicación que en vivo transmiten la audiencia por la preclusión de Uribe solicitada por el parcializado fiscal Jaimes.

Esperemos que la Juez del caso que ha demostrado control de la audiencia, actúe en derecho y no se deje asustar por el grado de control que sobre los poderes públicos del Estado ha logrado el  “Dios ex presidente Uribe”, como intentando convencer al testigo Monsalve, se lo dijera el presidiario Pardo Hasche, reclutado por el aboganster Cadena, recién liberado “por vencimiento de términos”.

    

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