Inundaciones e inconsciencia

Por estos días llueve torrencialmente en toda Colombia y Popayán no es la excepción. Y las lluvias generan temor por el riesgo de deslizamientos en varios barrios de la capital del Cauca, edificados en zonas no aptas para la construcción de viviendas, y por otro lado esté el riesgo de las inundaciones. El pasado lunes llovió por más de tres horas en Popayán, y con gran intensidad. En dramáticas imágenes se podían apreciar las aguas de este afluente en su paso por el barrio Bolívar, a pocos centímetros de llegar al nivel de la calle, algo que ocurrió hace algunos años, cuando el río se salió del cauce e inundó la plaza de mercado, ocasionando grandes pérdidas materiales. En medio de las aguas turbulentas se parecían troncos, basuras y otros objetos que no permiten el flujo normal de las aguas. 
A propósito, desde hace algún tiempo se vienen ejecutando campañas de limpieza de caños y cauces para prevenir este tipo de desastres, pero abunda la gente, que por necesidad o por falta de sentido común, usa a los ríos como letrina, y botadero de basuras. 
En algunas jornadas de limpieza se han encontrado llantas, colchones, escombros, muebles y todo tipo de desperdicios. Y la basura arrojada de manera irresponsable a las calles también es una de las principales causas de las inundaciones. Si bien como hemos dicho, muchos de estos problemas son producto de las desigualdades económicas y de la pobreza, también tiene que ver con la inconsciencia de mucha gente que no se rige a los horarios de recolección de basuras fijados por las empresas recolectoras, y no tienen ningún problema en abandonar sus desperdicios en los aledaños de las plazas de mercado como sucede permanentemente en Popayán, en La Esmeralda, por dar solo un ejemplo, o en la vía pública para que los animales callejeros o las personas en condición de calle abran las bolsas y las dejen expuestas. Luego vienen las precipitaciones y las basuras acaban en desagües y alcantarillas produciendo taponamientos e inundaciones.
Parece que aun nos somos realmente conscientes de que estamos atravesando por una crisis ambiental, que el cambio climático no es un asunto de ficción si no de plena actualidad y que puede poner en riesgo la vida del ser humano. Parece que solo abrimos los ojos y elevamos las manos al cielo cuando hay una avalancha, una inundación o un terremoto.  Es necesario hoy más que nunca, despertar esa conciencia en las sociedades ante la realidad ambiental que está degradando el planeta Tierra, nuestro hogar, el único. Y entender de ua vez por todas que todo lo que hacemos en contra de la naturaleza lo vamos a acabar pagando todo, de una manera o de otra.