El mar del Norte se está consolidando como uno de los principales escenarios para la expansión de las energías renovables en Europa, impulsado por nuevos proyectos de generación eólica marina, conexiones eléctricas transfronterizas y mecanismos destinados a facilitar la financiación de grandes infraestructuras energéticas.
El contexto coincide con las últimas cifras de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), que muestran un fuerte crecimiento de la inversión mundial relacionada con la electricidad y, especialmente, con las redes eléctricas. En su informe World Energy Investment 2026, publicado el 28 de mayo de 2026, la organización calcula que la inversión energética mundial llegará a unos 3,4 billones de dólares durante 2026, un máximo histórico. De ese total, alrededor de 2,2 billones de dólares se dirigirán conjuntamente a renovables, energía nuclear, redes, almacenamiento, combustibles de bajas emisiones, eficiencia y electrificación.
Sin embargo, hay una precisión importante sobre el dato: la IEA no presenta en ese informe una cifra independiente que permita afirmar que las inversiones específicamente destinadas a infraestructura eólica marina del mar del Norte aumentaron en una determinada cantidad. Lo que sí documenta es un incremento considerable de la inversión en infraestructura eléctrica a escala mundial, mientras que otras fuentes europeas muestran que el mar del Norte está recibiendo nuevos compromisos para desarrollar generación eólica marina y las redes necesarias para transportarla.
La inversión mundial en redes eléctricas alcanza nuevos niveles
Uno de los datos más relevantes del informe de la IEA es el crecimiento de las inversiones relacionadas con las redes eléctricas.
La agencia estima que el gasto mundial en redes llegará a cerca de 550.000 millones de dólares en 2026, aproximadamente un 20 % más que el año anterior. Esta expansión responde, entre otros factores, al aumento de la demanda eléctrica, la incorporación de energías renovables y la necesidad de conectar nuevos centros de generación con los consumidores.
La importancia de las redes es especialmente grande para la energía eólica marina. Un parque eólico instalado en el océano no solamente requiere aerogeneradores, cimentaciones y barcos especializados para su construcción y mantenimiento. También necesita subestaciones, cables submarinos, conexiones terrestres y sistemas de transmisión capaces de transportar la electricidad hasta los centros de consumo.
Por esta razón, el desarrollo de la energía eólica marina está estrechamente relacionado con la expansión de las redes eléctricas.
La propia IEA ha señalado anteriormente que el desarrollo de grandes proyectos de energía eólica en el mar del Norte requiere inversiones coordinadas en infraestructura de transmisión y redes. Uno de los conceptos analizados por la agencia es el denominado modelo hub-and-spoke, mediante el cual diferentes parques eólicos pueden conectarse a nodos eléctricos marinos y posteriormente enlazarse con las redes de varios países.
El mar del Norte, una pieza estratégica para Europa
El interés por el mar del Norte no es reciente. La región cuenta con condiciones favorables para la generación eólica marina y está situada frente a varios de los principales mercados eléctricos europeos.
Bélgica, Dinamarca, Alemania, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos y Noruega participan en la North Seas Energy Cooperation, junto con la Comisión Europea, mientras que Reino Unido mantiene un marco de cooperación específico con el grupo. Esta iniciativa busca coordinar el desarrollo de energías renovables marinas y de las redes eléctricas y de hidrógeno asociadas.
La Comisión Europea señala que los países de la región están trabajando para aprovechar el potencial renovable del mar del Norte y desarrollar una infraestructura eléctrica marina más integrada.
En enero de 2026, durante la Cumbre del Mar del Norte celebrada en Hamburgo, los países participantes renovaron sus compromisos para acelerar el desarrollo de la energía marina y reducir los riesgos asociados a las inversiones en conexiones eléctricas transfronterizas. En el encuentro también se presentó un Joint Offshore Wind Investment Pact for the North Seas, destinado a reforzar la inversión en generación eólica marina y en las redes eléctricas y de hidrógeno relacionadas.
Consulta el marco de cooperación energética del mar del Norte de la Comisión Europea
Europa plantea una expansión de cientos de gigavatios
La magnitud de los planes para el mar del Norte permite entender por qué las redes eléctricas se han convertido en una prioridad.
Los países europeos han establecido objetivos ambiciosos para ampliar la generación eólica marina. Un estudio publicado por la Unión Europea recoge una aspiración conjunta para el conjunto del mar del Norte de alcanzar al menos 300 GW de capacidad eólica marina para 2050, incluyendo tanto países de la Unión Europea como otros países de la región.
La Comisión Europea también mantiene objetivos importantes para el desarrollo de la energía eólica marina en el conjunto de la Unión Europea. Actualmente, la capacidad eólica marina instalada en la UE ronda los 21,5 GW, mientras que para cumplir los compromisos nacionales sería necesario aumentar considerablemente el ritmo de nuevas instalaciones.
Esto significa que el reto no consiste únicamente en construir más aerogeneradores. Europa también necesita ampliar puertos, fabricar componentes, disponer de embarcaciones especializadas, instalar cables submarinos y reforzar las redes eléctricas que reciben la energía.
La IEA prevé una expansión mundial de la energía eólica marina
El interés por la energía eólica marina tampoco se limita al mar del Norte.
En su informe Renewables 2025, la IEA proyectó alrededor de 140 GW de nuevas incorporaciones de capacidad eólica marina a nivel mundial durante el periodo de previsión hasta 2030. La organización estima que el mercado anual mundial podría pasar de 9,2 GW en 2024 a más de 37 GW en 2030.
Para Europa, la previsión apunta a un mercado anual cercano a 14,6 GW en 2030.
No obstante, la misma IEA advierte que el sector enfrenta dificultades. Los costos elevados, problemas de cadenas de suministro, cambios regulatorios y condiciones macroeconómicas han afectado la rentabilidad de algunos proyectos.
Por ello, la agencia redujo en más de una cuarta parte su previsión mundial de crecimiento de la energía eólica marina frente a la edición anterior de su informe.
Esto introduce un elemento importante en el panorama: que aumente la inversión en redes eléctricas no significa automáticamente que todos los proyectos eólicos marinos previstos vayan a construirse en los plazos inicialmente establecidos.
Países Bajos prepara nuevas inversiones para acelerar la energía offshore
Los Países Bajos constituyen uno de los países que están adoptando medidas específicas para facilitar el desarrollo de la energía eólica marina.
De acuerdo con información registrada por la IEA, el Gobierno neerlandés lanzó un Offshore Wind Acceleration Action Plan que contempla cerca de 1.000 millones de euros del Climate Fund para apoyar aproximadamente 2 GW de nueva capacidad eólica marina prevista para 2026.
El plan también contempla mecanismos de apoyo a los costos eléctricos industriales y la preparación de contratos por diferencia y mecanismos de distribución de riesgos financieros para facilitar la ejecución de proyectos.
Además, los Países Bajos acordaron un programa de préstamos de 25.000 millones de euros para TenneT, su operador de red de transmisión, con el objetivo de financiar inversiones en infraestructura eléctrica.
La expansión de las redes resulta especialmente relevante para un país que participa activamente en el desarrollo de parques eólicos en el mar del Norte.
Las conexiones entre países cobran importancia
Uno de los cambios más importantes en el modelo energético europeo es el intento de pasar de parques eólicos nacionales aislados a una infraestructura más conectada entre diferentes países.
La idea es que la electricidad generada en el mar pueda transportarse hacia diferentes mercados dependiendo de las condiciones de generación y de la demanda.
Esto requiere cables submarinos y sistemas de transmisión de gran capacidad. También implica acuerdos sobre financiación, planificación, regulación y distribución de costos y beneficios entre los países participantes.
La Comisión Europea ha identificado precisamente el fortalecimiento de las redes y la cooperación regional como una de las áreas fundamentales para acelerar la expansión de la energía eólica marina.
En enero de 2026, por ejemplo, Alemania y Dinamarca acordaron avanzar conjuntamente en el Bornholm Energy Island, un proyecto que conectará aproximadamente 3 GW de electricidad eólica marina con las redes de ambos países. La iniciativa cuenta además con una subvención de 645 millones de euros del Connecting Europe Facility de la Unión Europea.
El desafío no es solamente financiero
Aunque el aumento de la inversión es fundamental, la expansión de la energía eólica marina enfrenta otros obstáculos.
Uno de ellos es la disponibilidad de componentes. Los grandes parques eólicos necesitan turbinas cada vez mayores, cimentaciones, cables, subestaciones, buques de instalación y equipos especializados.
Las cadenas de suministro también pueden convertirse en un cuello de botella cuando varios países intentan desarrollar numerosos proyectos simultáneamente.
La IEA ha advertido que el sector eólico marino continúa enfrentando problemas relacionados con costos y cadenas de suministro, factores que han provocado retrasos y cancelaciones de algunos proyectos en distintos mercados.
A esto se suman los procesos de autorización. La construcción de un parque eólico en el mar requiere estudios ambientales, planificación del espacio marítimo, permisos de construcción y coordinación con otras actividades como pesca, navegación, defensa y conservación de ecosistemas.
También se necesitan nuevos puertos e infraestructura industrial
El desarrollo de parques eólicos marinos tiene consecuencias que van más allá de la generación eléctrica.
Los puertos deben adaptarse para recibir turbinas, palas, torres y estructuras de grandes dimensiones. También necesitan áreas para el montaje y mantenimiento de los equipos y conexiones logísticas capaces de soportar operaciones a gran escala.
La Comisión Europea contempla precisamente inversiones en infraestructura portuaria relacionada con la energía eólica marina. Entre las actuaciones susceptibles de recibir financiación europea se encuentran la ampliación de muelles, instalaciones para el montaje previo, construcción, operación, mantenimiento y desmantelamiento de parques eólicos marinos.
Esto convierte a la transición energética en un proceso que involucra a múltiples sectores industriales: desde fabricantes de aerogeneradores hasta empresas de construcción naval, operadores de redes, puertos, compañías de ingeniería y entidades financieras.
El reto de conectar la nueva generación con la demanda
Uno de los principales problemas que Europa debe resolver es cómo transportar la electricidad desde las zonas de generación hasta los lugares donde se concentra el consumo.
La IEA señala que una parte importante de los proyectos de energía renovable se encuentra esperando conexiones a las redes. En su análisis sobre las redes eléctricas, la organización advierte que existen grandes cantidades de capacidad renovable en fases avanzadas que todavía no pueden conectarse por limitaciones de infraestructura.
Para el mar del Norte, este desafío puede adquirir una dimensión particular. La expansión de los parques eólicos puede avanzar más rápido que la capacidad de transmisión disponible en tierra si las redes no se planifican con suficiente anticipación.
Por ello, los proyectos de generación y transmisión están comenzando a ser considerados como partes de un mismo sistema energético.
Un sector con grandes oportunidades, pero también con riesgos
El crecimiento de las inversiones en electricidad y redes crea oportunidades para la industria europea, pero el desarrollo de la energía eólica marina continúa dependiendo de factores económicos y regulatorios.
La IEA prevé que las inversiones globales en electricidad alcancen niveles récord durante 2026, mientras que la inversión en redes se aproxima a 550.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, la organización advierte que las condiciones financieras, los costos de los proyectos y las cadenas de suministro pueden determinar el ritmo real de expansión de determinadas tecnologías.
En el caso del mar del Norte, los gobiernos están intentando reducir parte de estos riesgos mediante cooperación internacional, planificación conjunta, financiación pública y mecanismos para compartir los costos de las grandes infraestructuras.
El objetivo es que los proyectos eólicos no funcionen como instalaciones aisladas, sino como componentes de una red energética regional.
El mar del Norte como posible gran centro energético europeo
La estrategia europea apunta hacia un modelo en el que el mar del Norte pueda convertirse progresivamente en un gran centro de producción y distribución de energía renovable.
La combinación de grandes parques eólicos, cables submarinos, interconexiones entre países y posibles sistemas de producción de hidrógeno permitiría aprovechar mejor los recursos disponibles.
La IEA ha estudiado previamente conceptos de infraestructura energética integrada en el mar del Norte, incluyendo sistemas de nodos o plataformas marinas capaces de reunir electricidad procedente de diferentes parques y posteriormente enviarla a varios países mediante cables de alta capacidad.
La Unión Europea, por su parte, está tratando de avanzar hacia una mayor coordinación regional. En la Cumbre del Mar del Norte de 2026, los países participantes acordaron medidas para facilitar las inversiones transfronterizas y reforzar la seguridad de las infraestructuras energéticas.
Una transformación que dependerá de la infraestructura
El desarrollo de la energía eólica marina europea se encuentra, por tanto, en una etapa en la que la construcción de turbinas es solamente una parte del desafío.
La expansión requiere capital, redes eléctricas, puertos, cables submarinos, cadenas de suministro, permisos y cooperación entre países.
Los datos de la IEA muestran que el mundo está aumentando considerablemente el gasto en electricidad y redes, mientras que Europa está desarrollando mecanismos específicos para impulsar la infraestructura necesaria en el mar del Norte.
Por eso, más que hablar únicamente de un aumento aislado de la inversión en parques eólicos marinos del mar del Norte, el panorama actual muestra una tendencia más amplia: Europa está tratando de construir la infraestructura necesaria para convertir la energía eólica marina en uno de los pilares de su futuro sistema eléctrico.
La escala de los objetivos —incluidos los planes de alcanzar al menos 300 GW de capacidad eólica marina en el conjunto del mar del Norte para 2050— deja claro que la infraestructura de transmisión tendrá un papel central.
El resultado dependerá de la capacidad de los gobiernos y empresas para transformar estos compromisos en proyectos financiados, autorizados y finalmente construidos, en un sector que, pese a sus perspectivas de crecimiento, todavía enfrenta costos elevados, problemas de suministro y dificultades para garantizar la rentabilidad de algunas iniciativas.




