Tanto los cereales como la turba, los campos escoceses, las colinas y los bosques influyen en la producción del whisky.

La del whisky, una millonaria industria que se mueve en el mundo

Bebidas como el whisky escocés son el reflejo de un sabor único que proviene de los vastos campos y colinas de cinco regiones protegidas en Escocia; Campbeltown, Islay, Highland, Lowland y Speyside. Cada single malt producido en sus destilerías es la encarnación del compromiso inigualable con el manejo de la madera.

En este sentido, cada gota de este licor, su riqueza cultural se ve reflejada en un aroma y color únicos, lo que se eleva a una experiencia irrepetible beber este elíxir. Para llamarse scotch, el espíritu debe madurar en barricas de roble en Escocia durante al menos tres años.

El single malt goza de una gran reputación entre los amantes del whisky de todo el mundo. Cada segundo, 40 botellas (70cl @40% ABV) de whisky escocés se envían desde Escocia a 180 mercados de todo el planeta, más de 1,100 millones de botellas cada año, según la Scotch Whisky Association (SWA). Estas botellas colocadas de punta a punta, se extenderían unos 342.000 km, eso es el 90% de la distancia a la luna.

Lo que significa que en Escocia se albergan más de 20 millones de barriles de whisky maduro, son casi cuatro barricas por cada persona que vive en este país.

La revalorización de esta bebida viene acompañada de una nueva generación de consumidores con paladares mucho más sofisticados, los cuales prefieren un perfil con sabor único, de calidad inigualable y elaborada de manera artesanal, lo que eleva a una experiencia irrepetible de lujo y exclusividad el tomar whisky. Beber single malt es un estilo de vida, las personas ya no dicen: “yo tomo whisky”, dicen “tomo single malt”.

Esta tendencia se ve reflejada en un reporte reciente de Global Market Insights Inc, el cual proyecta que el mercado del scotch alcance los $33 mil millones de dólares para 2027, logrando una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 6,7 % durante el período pronosticado.

Por su parte el valor del whisky cruzará los $85 millones de dólares para el mismo año, impulsada por los cambios en las preferencias de gusto de los consumidores y la creciente demanda de whiskies añejos tradicionales.

No es de extrañar que en 2020, el scotch representó el 75 % de las exportaciones de alimentos y bebidas de Escocia, el 21 % de todas las exportaciones de alimentos y bebidas del Reino Unido y el 1,4 % de todas las exportaciones de bienes de ese país. La industria del whisky escocés aporta 5,500 millones de libras esterlinas en valor añadido bruto (GVA) a la economía del Reino Unido.

Desde hace más de 500 años, la industria del whisky escocés es un importante rasgo cultural y económico no solo de Escocia, sino de todo Reino Unido. Este símbolo británico por excelencia ha impulsado por muchas décadas el crecimiento de comunidades a lo largo de la isla de Gran Bretaña. Hasta el día de hoy existen 137 destilerías de whisky escocés en funcionamiento en toda Escocia y alrededor de unos 22 millones de barriles yacen madurando en almacenes esperando ser descubiertos.

Pero el mercado del whisky va más allá. Hasta antes de la emergencia sanitaria mundial, en 2019, hubo 2,2 millones de visitas a las destilerías de whisky escocés, lo que convierte a la industria en la tercera atracción turística más popular de Escocia.

Por otra parte, el consumo de agua, uno de los tres ingredientes del whisky escocés, es una parte importante de esta industria. Desde 2009, la WSA y la firma The Macallan trabajan con la Agencia Escocesa de Protección del Medio Ambiente (SEPA) y otras partes interesadas a fin de analizar los datos sobre el agua y determinar las posibilidades de optimización de este líquido en las destilerías.

La marca The Macallan informó en este sentido que mantiene un compromiso con su legado e historia, los cuales están presentes en cada una de sus expresiones y en cada técnica transmitida desde hace siglos y que siguen vivas hasta el día de hoy. Esto también es el núcleo de la devoción de la marca por su oficio, porque cada una de sus artesanías es una combinación exacta de miles de gestos y procesos, que a su vez se fusionan en una obra de arte más grande, para crear el whisky.