Queremos, una vez más, aprovechar este espacio editorial para destacar la encomiable labor que a lo largo de los años, ha hecho la Institución Educativa Don Bosco con los jóvenes payaneses, en especial con los que provienen sectores vulnerables. A través de la educación, los oficios y las artes, muchos han logrado construir un proyecto de vida productivo o académico. Esta institución educativa salesiana, ha logrado, transmitir hasta estos tiempos, la grandeza humana y cristiana de su fundador, su genialidad práctica, sus dotes educativas, su espiritualidad, su obra. Juan Bosco vivió una vida llena de dificultades y trabajó para que los chicos de su tiempo pudieran solventar la pobreza, el trabajo infantil, la falta de educación y de formación profesional, la inserción en el mundo del trabajo, la poca confianza en sí mismos, el miedo ante el futuro, la pérdida del sentido de la vida. Don Bosco, fue un sacerdote, que tuvo como meta ayudar a los niños más desfavorecidos. Su experiencia en contacto con los niños y jóvenes, pobres y abandonados, en la calle y en la cárcel, en Turín, le orienta a dedicar toda su vida a ellos. Don Bosco con esfuerzo y superando los problemas, creó experiencias educativas para los niños y jóvenes, en las que utilizaba el método salesiano, llamado Sistema Preventivo, basado en la razón, la religión y el amor, que son los tres pilares fundamentales de su método. Orienta su pedagogía a educar desde la confianza, el trato con cariño y amor, para sacar lo mejor de cada persona con quien se relaciona; tiene como meta la santidad de los alumnos.
Entre los rasgos del método de Don Bosco, de gran actualidad y que se mantienen en la práctica pedagógica de hoy, están: la escucha activa de los alumnos, la confianza en los niños y jóvenes, el razonar las propuestas que se le presentan, la importancia de la presencia del educador en el patio, la necesidad del esfuerzo en la educación, saber escoger el momento y el modo oportuno para corregir, y por último, que todo educador salesiano anuncia el evangelio con su vida, sin olvidar que la educación es cosa del corazón. Gracias a esa filosofía pedagógica desde lo espiritual y en la práctica, miles de niños en todo el mundo que tenían mínimas posibilidades de salir adelante en un ambiente hostil y limitado, lograron superar las adversidades y convertirse en adultos valiosos para la sociedad.


