
Los paneleros se matan para sacar su producto después de cultivar la caña, llevarla al trapiche, molerla, hervirla hasta lograr la melaza, para que se la paguen a precio de miseria porque hay mucha panela en el mercado, mucha caña sembrada, bajo consumo, en fin, mala gestión, baja comercialización.
Hábitos de consumo
Se produce mucho pero el consumo de panela entre los colombianos ha bajado; endulzamos con otros productos y consumimos bebidas más sofisticadas que la aguapanela de toda la vida.
Sustento
Cientos de miles de familias campesinas viven de la panela y eso debería ser una verdad suficiente para que pusiéramos de nuestra parte y volviéramos a consumir la económica y nutritiva aguapanela caliente con queso ahora que hace frío, o bien fría y con limón para refrescarnos en verano.
preferimos la botella con etiquetas vistosas que vale tres veces lo que un ladrillo hermoso de panela, y que se agota en dos tragos. Hemos visto en los comerciales de TV a la gente atractiva y exitosa que bebe energizantes y nos olvidamos del valor de la panela de la plaza, que ha criado a muchas generaciones desde los tiempos de la colonia.
Lo nuestro
Pero al gobierno y al Ministerio de Agricultura también les toca la tarea de generar más eficiencia, promover cadenas productivas, impulsar la diversificación y sobre todo abrirle nuevos mercados a los paneleros, de una vez por todas. Cuidemos y amemos lo nuestro.
Oferta y demanda
El caso de la panela resulta además irónico pues el incremento de la productividad les ha perjudicado; hay una sobresaturación en el mercado que conduce necesariamente a una caída del precio. En febrero de este 2022 se registró una sensible baja de los precios de la panela que se pagan al productor lo que ha desatado preocupación entre los campesinos que cultivan la caña y elaboran este alimento.





