Los líderes sociales y defensores de derechos humanos siguen estando expuestos a las balas asesinas en el departamento del Cauca. Con el cambio de Gobierno la situación no parece haber cambiado. Esta vez les tocó la mala hora al destacado líder afro Edinson Murillo Ararat conocido como ‘Chaka’ y a su hombre de protección Yeifer Medina Chivatá, quienes fueron ultimados por sicarios. El doble crimen se presentó en la vía Santander de Quilichao – Buenos Aires, sobre la vereda Taminango.
El doble crimen se registró horas después que el ministro de Defensa, Iván Velásquez, liderara un consejo de seguridad en Popayán, donde precisamente los líderes sociales manifestaron el riesgo en el que se encuentran por las amenazas constantes de grupos armados ilegales.
Edinson Murillo era dirigente del Consejo Comunitario Cuenca del río Cauca, y en la actualidad apoyaba a las víctimas del desplazamiento forzado de Mazamorrero, que fueron obligadas a salir de sus territorios por las amenazas constantes atribuidas a las disidencias de las FARC estructura ‘Jaime Martínez’. El doble homicidio se presentó en la misma vía donde fue asesinado el líder de restitución de tierras Edgar Quintero, cuyos presuntos responsables fueron capturados recientemente.
Desde que se signó el pacto, el 24 de noviembre de 2016 y con corte al 30 de junio de 2022, la Base de Datos de Violencia Sociopolítica de la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) documentó a nivel nacional 1.250 asesinatos contra quienes defienden derechos y lideran causas sociales. Y casi uno de cada cuatro de esos homicidios (298 casos, el 23,8 %) fueron cometidos en el Cauca.
Solo durante el primer semestre de 2022 fueron asesinados 17 líderes caucanos (nueve indígenas, cuatro comunales, dos líderes políticos, uno comunitario y uno más del sector campesino).
El documento asegura que el municipio de Buenos Aires (al norte del departamento) fue el más afectado, con cuatro victimizaciones. Le siguieron Argelia y Popayán, con dos agresiones cada uno. Caldono, Caloto, El Tambo, Guapi, López de Micay, Mercaderes, Miranda, Patía y Santander de Quilichao registran una muerte cada uno.
Siete de cada 10 asesinatos de líderes y defensores cometidos este año se dieron en zonas rurales. Norte del Cauca fue la más crítica.
Los líderes sociales y defensores de derechos humanos siguen estando expuestos a las balas asesinas en el departamento del Cauca. Con el cambio de Gobierno la situación no parece haber cambiado. Esta vez les tocó la mala hora al destacado líder afro Edinson Murillo Ararat conocido como ‘Chaka’ y a su hombre de protección Yeifer Medina Chivatá, quienes fueron ultimados por sicarios. El doble crimen se presentó en la vía Santander de Quilichao – Buenos Aires, sobre la vereda Taminango.
El doble crimen se registró horas después que el ministro de Defensa, Iván Velásquez, liderara un consejo de seguridad en Popayán, donde precisamente los líderes sociales manifestaron el riesgo en el que se encuentran por las amenazas constantes de grupos armados ilegales.
Edinson Murillo era dirigente del Consejo Comunitario Cuenca del río Cauca, y en la actualidad apoyaba a las víctimas del desplazamiento forzado de Mazamorrero, que fueron obligadas a salir de sus territorios por las amenazas constantes atribuidas a las disidencias de las FARC estructura ‘Jaime Martínez’. El doble homicidio se presentó en la misma vía donde fue asesinado el líder de restitución de tierras Edgar Quintero, cuyos presuntos responsables fueron capturados recientemente.
Desde que se signó el pacto, el 24 de noviembre de 2016 y con corte al 30 de junio de 2022, la Base de Datos de Violencia Sociopolítica de la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ) documentó a nivel nacional 1.250 asesinatos contra quienes defienden derechos y lideran causas sociales. Y casi uno de cada cuatro de esos homicidios (298 casos, el 23,8 %) fueron cometidos en el Cauca.
Solo durante el primer semestre de 2022 fueron asesinados 17 líderes caucanos (nueve indígenas, cuatro comunales, dos líderes políticos, uno comunitario y uno más del sector campesino).
El documento asegura que el municipio de Buenos Aires (al norte del departamento) fue el más afectado, con cuatro victimizaciones. Le siguieron Argelia y Popayán, con dos agresiones cada uno. Caldono, Caloto, El Tambo, Guapi, López de Micay, Mercaderes, Miranda, Patía y Santander de Quilichao registran una muerte cada uno.
Siete de cada 10 asesinatos de líderes y defensores cometidos este año se dieron en zonas rurales. Norte del Cauca fue la más crítica.





