Mientras Colombia arde por los cuatro costados a consecuencia de los incendios forestales, su presidente Gustavo Petro se involucró en un grave incidente diplomático con su colega de Argentina Javier Milei, quien lo llamó “asesino comunista”, un duro insulto que jamás había recibido un mandatario nacional y que hoy tiene en vilo las relaciones internacionales entre los dos países.
Consideramos que este incidente que conmociona a Latinoamérica no es más que el resultado natural que podría esperarse de unas relaciones que se han caracterizado por ataques mutuos y en ese sentido, recordamos como en noviembre del año pasado, a pocos días para la realización de las elecciones presidenciales en Argentina, Gustavo Petro le pidió al pueblo argentino, no votar “por la barbarie”, al asegurar que Milei, al que también llamó “nazi”, representaba el regreso de Argentina, a las épocas de la dictadura.
Nos parece que, en estos momentos, Colombia atraviesa por toda clase de graves problemas, entre ellos, el terrible flagelo de los incendios forestales que están calcinando al país, como para que su presidente en lugar de dedicarse a resolver las delicadas dificultades que hoy nos abruman, prefiera dedicar su tiempo a inmiscuirse en los asuntos de sus vecinos.
No es la primera vez que las declaraciones de Gustavo Petro, provocan fuertes reacciones internacionales en contra de su Gobierno, puesto que también a finales del año pasado, sus comentarios en torno a la situación bélica que se presenta en la Franja de Gaza, luego del ataque de Hamas. Generaron un profundo malestar mundial entre la comunidad judía, puntos de vista calificados “como una vergüenza para usted y su país”, según las autoridades judías.
Estos hechos nos llevan a pensar que el presidente Gustavo Petro debe asentar más sus pies en Colombia que en fijar su mirada en lo que ocurre en otros países. Están muy bien sus intervenciones en los diferentes escenarios internacionales, en torno a la defensa del Medio Ambiente y de los recursos naturales, pero no es el caso de cazar pelea que no nos competen, mientras que, en nuestro país, hay cantidades de temas que requieren de una urgente intervención presidencial, como es el caso de la paz, la seguridad, las necesidades básicas insatisfechas y, ahora, los terribles incendios forestales que nos azotan por doquier.
Por lo tanto, creemos que es la hora para que nuestro señor presidente de la República, Gustavo Petro deje de ver la paja en el ojo ajeno, se olvide de meter baza en los problemas de los demás y se dedique a gobernar a Colombia.





