Ojo con la botella

Fin de año, vacaciones, diciembre, alegría, familia, regalos, celebraciones. Y licor, mucho licor; del bueno y del chiveado’. Hay que revisar detalladamente las estampillas, tapas, envolturas y etiquetas para constatar que no sean falsas o hayan sido alteradas.
Nos tomamos el atrevimiento de recomendar a nuestros queridos lectores qaue se tomen las fiestas con calma, que disfruten el tiempo libre con sus familias, que consuman bebidas alcohólicas con moderación, sí es que gustan de ellas.

El bolsillo

Luego el bolsillo y el cuerpo quedan muy resentidos, pero sobre todo que se cuiden de los licores adulterados, pues hay mucha diferencia en levantarse con una resaca, a hacerlo en una sala de hospital.
El tiempo de calidad que los padres pueden compartir con sus hijos no se puede comprar con dinero, y define muchas de las condiciones de su vida adulta.
Qué mejor que estas fiestas que tienen un gran componente emocional, para fortalecer los lazos familiares, esos que constituyen el principal sistema inmune contra todos los flagelos, que como fieras salvajes, husmean y amenazan con devorar a los niños y jóvenes de ahora.

En las buenas y las malas

Ya hemos demostrado que se pueden generar estos espacios familiares sin mucho dinero, no es necesario ir a un centro comercial a gastarse el dinero que no se tiene o a antojarse de un montón de cosas que no se pueden permitir. Denle más prioridad a la familia que a los círculos sociales, al final son los seres queridos los que comparten con nosotros en las buenas y en las malas. Intenten, dentro de lo posible alejarse de la vorágine consumista que solo deja agotamiento, estrés y problemas económicos.

Mejor nada

No resulta muy popular decirlo en una soicedad alcohólica como la nuestra, pero los especialistas aseguran que ninguna cantidad de licor es buena para la salud. Cualquier bebida destilada aumenta las posibilidades de desarrollar al menos una docena de diferentes problemas de salud.