Angustia

Don Chirimias

Todo está caro, carísimo. Esa es la sensación del ciudadano de a pie. El mismo dinero de hace unos meses ya no alcanza para comprar lo que se compraba en ese momento. Varios productos de la canasta familiar que subieron sus precios a raíz de los bloqueos a las vías durante las pasadas movilizaciones, no volvieron a bajar. 
Con tanta cosa que viene ocurriendo de unos años para acá, sucesos negativos, la gente tiene una sensación como de angustia, miedo, pesimismo. Es el temor a que no vamos a soportar las circunstancias, de que no tengamos como sustentar las necesidades de nuestras familias. 

Optimismo

Pero, y a pesar de todas las circunstancias, es necesario sacudirnos el pesimismo y no bajar el ánimo. Y no se trata de un consejito de esos simplones, de esas frases hechas. No. El optimismo es una necesidad vital. Se trata de una postura más sana que la del pesimismo. Y estas posturas tan opuestas no son fáciles de cambiar. Los patrones de pensamiento son inconscientes y están condicionado por el entorno familiar. 
Según los especialistas, lo que hay detrás de un pesimista es una necesidad de querer evitar el sufrimiento. Arriesgarse y cuestionar su filosofía de vida no es fácil. Cree que si fracasa va a sufrir mucho. Así que prefiere mantenerse atado a la seguridad de lo conocido.

    Experiencias

La vida no es un viaje de experiencias maravillosas. No. Hay muchas experiencias agradables y desagradables. Muchos elementos no están bajo nuestro control. A veces las condiciones nos son adversas y en otros momentos parece que fluyeran y fueran más fáciles.

Gratitud

El optimismo está estrechamente ligado con la gratitud ya que, tener en cuenta todas las cosas por las que estamos agradecidos, siempre puede desencadenar una buena actitud incluso durante tiempos difíciles. Por otro lado, estás menos estresado, no sufres problemas cardiacos, y ayuda a tener hábitos de vida más saludables.
 

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