El imaginario político de la procuradora

Diego Jaramillo SalgadoPor Diego Jaramillo Salgado

El debate político electoral en Colombia adquirió una variable por fuera de la actividad de los candidatos o de sus programas. Se produjo con la suspensión del alcalde de Medellín por parte de la Procuradora General de la Nación. No solo porque desconoce un mandato de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), establecido justamente por la destitución de Gustavo Petro, cuando era alcalde de Bogotá, que efectuó el entonces procurador Alejandro Ordoñez. Sino también porque lo hace argumentando que la participación en política se produce con “cualquier actuación que genere en el imaginario colectivo la realización de alianzas o apoyo que rompan con el equilibrio electoral”. No se sabe que entienda ella por “imaginario colectivo”. Aunque, efectivamente, es un concepto utilizado en las ciencias sociales para significar formas de representación que nos hacemos del otro o de los otros, de sus relaciones, de las sociedades o de los proyectos que construimos sobre ellas. En este caso, referidas a lo electoral en los procesos de partidos, grupos, emblemas, símbolos e ideas que se dan para ganarse el apoyo ciudadano en las urnas. Lo que deja por fuera la funcionaria es que por ser colectivo no deja de estar permeado por las relaciones de poder. En particular, el que ella ejerce en connivencia con Duque y aliada con su mentor político Uribe, y su partido, el Centro Democrático.
Quiere decir esto que la afectación de lo colectivo es para ella lo que implica sus intereses políticos, más no necesariamente los del conjunto del país, o de sus funciones en defensa del interés común. Es tan cierto, que previamente se produjeron intervenciones del Presidente de la República y del Comandante del ejército mucho más claras, sin que hubieran sido calificadas como tales por esa entidad que representa. El primero frente a las propuestas de Petro sobre las pensiones y el tránsito a las energías limpias. Incluso con términos fuertes, como la calificación de populista. El militar, relacionadas con un video en que dicho candidato recibe un dinero en una campaña electoral anterior. 
La perspectiva de que el Pacto Histórico pueda ganar en primera vuelta incrementa el temor de que los privilegios y la impunidad, construidos a lo largo de la historia, sean confrontados por un gobierno que, de llegar a serlo, se plantea una política radical para eliminarlos. Situación que genera temor en quienes sostienen sus liderazgos en ellos, y en el poder económico y político que los respalda. 

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