Fiscalía espectáculo

Felipe Solarte NatesPor Felipe Solarte Nates

Razón tienen los familiares de miles de líderes sociales asesinados impunemente y de ciudadanos de diferentes regiones del país, a diario asaltados por la delincuencia común, que entrevistados por reporteros del noticiero de Caracol TV, le exigieron al autocalificado “el mejor y más preparado fiscal del mundo”, la eficiencia y celeridad desplegada por la institución en el esclarecimiento del crimen del peluquero de celebridades, Mauricio Leal y de su madre, cometidos por su hermano Jonier, el del “No lo vuelvo a hacer”.

Esta situación, más las declaraciones ante la JEP, de Benito Osorio, ex secretario de Gobierno, ex gobernador de Córdoba y exgerente del Fondo Ganadero de su departamento, acerca de la participación del Gerente de FEDEGAN, José Félix Lafaurie, y jefes paramilitares como Mancuso, en la financiación de la elección del Fiscal General, Mario Iguarán, durante el segundo período de Uribe, nos recuerdan que la llamada “justicia espectáculo” y selectiva también operó en el primer gobierno del patrón del Ubérrimo, cuando el titular de la Fiscalía fue Juan Camilo Osorio, quien se dedicó a archivar investigaciones contra los paramilitares y amigos del gobierno, en la misma época que el DAS de Noguera,  había sido entregado a los paramilitares, y, desde el él, además de pasarles listas de sindicalistas y supuestos colaboradores de la guerrilla, que fueron asesinados, también espiaban a periodistas, magistrados y opositores políticos del gobierno.

Esta toma de las instituciones emprendidas por el uribismo, que abarca el Ejército y la Policía, en el gobierno de Duque se concretó con la toma, además de la Fiscalía, de la Contraloría Procuraduría, Defensoría del Pueblo, Registraduría, el Centro de Memoria Histórica, etc,  y la campaña por cooptar a las altas Cortes, a las que primero intentaron desacreditar por atreverse a investigar al máximo jefe, anulando los contrapesos que garantizan el pleno funcionamiento de las democracias reales y no de fachada, como la colombiana.

Los resultados de semejante concentración de poder, en un gobierno que desde el principio recibió la orden de hacer trizas los acuerdos de paz y bloquear el funcionamiento de la JEP, -facilitando la profusión de grupos armados, cuando las fuerzas armadas y las entidades del gobierno se demoraron en copar los territorios dejados por las FARC-, los apreciamos en vísperas de iniciar la campaña electoral, cuando coincidencialmente, la Contraloría y Fiscalía desempolvaron y armaron investigaciones en las que involucraron al precandidato Sergio Fajardo, así como hace cuatro años lo hicieron con Gustavo Petro buscando desacreditarlos e inhabilitarlos.

¿Qué tal que la Fiscalía y la comisión de acusaciones (absoluciones) de la Cámara, hubieran investigados los más de 1500 audios archivados de conversaciones entre “Cayita Daza”, directivos nacionales del Centro Democrático y el misteriosamente asesinado en el Brasil, Ñeñe Hernández, acerca de la compra de votos, en la costa atlántica, para asegurar la elección de Duque, en la segunda vuelta presidencial?

Tanto que critica la ultraderecha en el poder a las dictaduras de Nicaragua y Venezuela de tendencia izquierdista, sí, en el fondo, terminaron igualados, al acaparar los poderes Ejecutivo, legislativo, judicial, fuerzas armadas, organismos de control y con sus grandes empresarios beneficiados por sus gabelas ya avanzan cooptando los medios de comunicación y manipulando las redes sociales.

Los extremos se juntan.

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