Husmeando en el escondrijo

Don Chirimias

Se sigue hablando en Popayán de la sensación de inseguridad; los delincuentes roban y huyen a plena luz del día. El último video muestra un hurto en uno de los barrios donde existe más cohesión social, donde se supone que están más organizados frente a los delincuentes. Hablamos de Aida Lucía, nororiente de Popayán.

No falta el valiente

Llegan dos delincuentes en moto, el parrillero se baja, se acerca a unas personas, les hurta sus pertenencias y sale corriendo hasta donde está su compinche, se sube en la moto y huyen. Sin embargo un valiente vecino que se ha percatado de la situación corre tras ellos e intenta detenerlos. El bandido le hace un disparo. Menos mal se trata de un arma de balines y no le genera ningún daño de gravedad. Pero podría haberlo hecho, un impacto en la cara puede resultar fatal. 

Encerrados

En este sentido lo que más nos llama la atención es que el hurto se presenta justo enfrente de un grupo de viviendas con cierre y vigilancia. Mientras el vigilante cierra la reja después de que ha salido un vehículo de los vecinos se produce el robo. Es decir los de adentro están protegidos, pero ahí mismo, fuera de la reja se acaba la seguridad. Como si la gente tuviera que encerrarse para no sufrir un robo. Los delincuentes son tan temerarios que se aventuran hasta la misma puerta del conjunto, como a la espera de que salga alguien para echarle mano. Como las fieras que husmean los escondrijos de sus víctimas, esperando que salan para echárselos al buche. 

Limpieza social

Cuando el ciudadano empieza a sentirse tan vulnerable justifica lo injustificable: la justicia por mano propia, y pero aún hay un sector de la población que aplaude y anhela que se haga “limpieza social”. El Estado no garantiza la seguridad y por lo tanto es ‘lógico’ que sea la misma gente la que defienda su vida y sus bienes. 
Cuando este tipo de ideas se empiezan a extender, pueden ser muy peligrosas, se puede llegar a límites tan macabros como el de los adolescentes de Tibú, uno de ellos casi un niño, asesinados por grupos armados por haber robado alguna bagatela en un comercio. La justicia por mano propia, los linchamientos y la limpieza social no solucionan los problemas de fondo de la inseguridad pues mientras se mantenga la desigualdad, la injusticia y la falta de oportunidades, el flagelo de la delincuencia no cambiará.  

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