La gente se levanta cada día

Don Chirimias

Muchas mujeres han optado por salir a la calle sin bolso para no tentar a los ladrones que andan en moto de a dos, al acecho, de cacería, a ver quién da papaya. No hay que dar oportunidad a los cacos, no facilitarles el trabajo. Hace unos días en la calle séptima del barrio Valencia, a plena luz del día dos tipos en moto le arrebataron el teléfono a un señor que venía hablando tranquilamente. Dentro de lo malo, la víctima no salió herida, la pérdida es solo material. Pero evite caminar con el teléfono en la mano. Las damas, si no es absolutamente necesario no lleve bolso, si lo hace no transite por sitios solitarios en donde los depredadores acechan. 

Inseguridad 
Es una pena, pero es la única manera de adaptarse con este ambiente de inseguridad que vivimos en las calles y que es una consecuencia directa de la crisis económica que nos dejaron la pandemia y los bloqueos del paro nacional. Y esa, digo la prevención, es una pérdida de libertad, la delincuencia ejerce una manera de coerción, es decir de presión que acaba condicionando nuestras vidas. Las calles se han vuelto hostiles, los parques, pueden ser peligrosos, los espacios públicos en general para el disfrute de la ciudadanía pierden su atractivo. 

La vida siempre sigue
Sin embargo, a pesar del caos y la incertidumbre, la vida se abre camino implacablemente. El ser humano es tenaz. Los parques bullen de niños, las cometas se elevan en las tardes “de septiembre”, y las madres conversan animadas mientras los chicos suben y bajan incansablemente de los rodaderos. Y allí, en el Cauca profundo, en las calles terrosas de un corregimiento de Argelia, una adolescente le planta un gran beso a su novio que ha llegado conduciendo una ruidosa motocicleta, mientras en la esquina varios hombres fuertemente armados vigilan que todo este normal.

La gente se levanta cada día
Guerras, masacres, pobreza e injusticias azotan al pueblo inerme durante décadas, pero la gente se levanta cada día a buscar lo del desayuno y el almuerzo. La gente pelea por la vacuna contra el Covid-19. Unos cuantos renuncian a la lucha, la gran mayoría quiere vivir, mata por vivir. La gente se ha acostumbrado a vivir en medio de problema, a sobrevivir, a luchar. Los colombianos nos hemos acostumbrado de alguna manera al malestar, no conocemos otra manera de vivir. Y por eso nos cuesta creer que es posible otra manera, que es necesario el cambio. El cambio siempre genera rechazo, temor, es lo normal, es nuestra naturaleza, algo hasta comprensible y necesario en ocasiones.
 

Publicado
Categoría

Contenido promocionado

xilon