“Mis 9 barras de oro”

Viccenzo D’acuntiPor Viccenzo D`acunti

Hace un tiempo conocí una frase que para mí se volvió celebre, realmente marco mi vida como padre de familia que soy e hizo mella; fue dicha hace décadas por el Ítalo-Americano Armando del Vecchio quien tuvo 9 hijos con su esposa la también Ítala-Americana Elena D’acunti Calle de quien tengo el orgullo y la fortuna de ser su Sobrino-Nieto; Mujer inspiradora de “El rastro de tu sangre en la Nieve” por Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura en 1982; retomando la expresión a la que evoco fue “Mis nueve Barras de oro” en relación a sus hijos; como todos sabemos el oro es un metal muy valioso y preciado en el mundo, pues este fue el paralelismo esencial; el símil de la locución me hizo reflexionar que el oro para ser realmente valioso comercialmente hablando, debe pasar por un proceso químico y luego en refinería para posteriormente darle forma y que se venda al mercado como joya preciosa; pues nuestros hijos además de ser para nosotros por naturaleza nuestros más preciados seres, también deben pasar por un proceso educativo pero no académico sino moral y ético desde el seno mismo del hogar,   a veces nos enfrascamos en pensar que amar a nuestros hijos ilimitadamente es suficiente para garantizarles éxito, pero sin saber que se enfrentaran a una sociedad descarnada, indiferente, competitiva y rival; amar a los hijos es proteger, cuidar y que sea todo un reto suplir sus necesidades básicas, pero también lo es corregir con el criterio y ejemplo, máxime cuando se trata de una familia numerosa. El entrenamiento social para nuestros retoños debe ser una combinación de dulzura, pero también de exigencia, para que la realidad les parezca algo sencillo; la comparación metafórica del oro y nuestros hijos es perfecta e ideal, ya que es y son ambos muy valiosos, pero también para perfeccionar su valor deben pasar por una transformación, y muy seguramente la unión de cariño con disciplina harán del hombre un ser inapreciable para la colectividad; para finalizar, el concepto sempiterno de “Mis Barras de oro” encaja de manera impecable en el calificativo a nuestros hijos: conjugación de merito y transformación, eso son para nosotros los preciados vástagos en la familia, nuestra descendencia, y tenemos la gran responsabilidad de dejar un legado acendrado a las nuevas generaciones, los esfuerzos en la vida los hacemos para evitar las tristezas y oportunidades perdidas, y en lo que a mi concierne, es el mensaje mas profundo que podemos ceder a nuestras “BARRAS DE ORO!”.

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