
La paz en el Cauca sigue rota. Las cosas en materia de seguridad en el departamento del Cauca, siguen en franco deterioro. Cada día los grupos armados al margen de la ley se posicionan más y mejor. Entretanto el Gobierno Departamental es una entidad casi testimonial, con poca o nula capacidad de resolver o mitigar estas dinámicas violentas.
Secuestro
Y si no son las fuerzas armadas ilegales, son las comunidades étnicas las que intervienen y ejercen una autoridad que raya en momentos con la delincuencia, amparados en una jurisdicción especial que se maneja casi al capricho. Eso es lo que sucede ahora con la retención que las comunidades indígenas cometieron con un grupo de soldados del Ejército Nacional que adelantaban una operación militar, al parecer, para capturar a un cabecilla de las disidencias de las Farc.
La Pila
Los hechos al parecer se presentaron en la madrugada de este miércoles, 12 de abril, en la vereda La Pila, zona rural del municipio de Toribío, del resguardo San Francisco. Desde la Guardia Indígena, se dice que los uniformados habrían herido a un miembro del resguardo. Nos parece una atribución ilegal de esta comunidad retener a los soldados. Es inaceptable desde cualquier punto de vista.
Al menos en este caso debería haber un pronunciamiento radical del gobernador, pues se trata de una violación flagrante de la ley. En lo poco que va corrido del año, la situación es crítica en el Cauca. En el sur del departamento el tema es dramático. Está el caso de Balboa, desde donde la comunidad de los corregimientos de La Bermeja y La Planada, asegura que están prácticamente secuestrados por la organización criminal denominada Carlos Patiño. Frecuentemente es violado el derecho a la movilidad, son sometidos a requisas, incluso les revisan sus teléfonos celulares.
Si autoridad
La situación de falta de autoridad del gobierno seccional es tal, que varios estudiantes han optado por dejar de asistir a clases debido al temor que genera la presencia de estos criminales en el territorio, alterado completamente en su cotidianidad por su accionar sin freno. Las cifras en rojo del Cauca siguen a la orden del día y la presencia armada ilegal en las subregiones se encuentra prácticamente igual a como estaba a la llegada de Elías Larrahondo, lo que según los analistas demuestra que poco o nada ha gestionado para cambiar esa realidad que hoy obstruye planes de acción a favor de esas comunidades.



