
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, condenó este viernes el reciente ataque militar de Estados Unidos contra una lancha rápida en el mar Caribe, en el que murieron once personas señaladas por Washington como “narcoterroristas”. El mandatario colombiano calificó la acción como un “asesinato” y exigió respeto al derecho internacional.
El ataque, anunciado por el gobierno del presidente Donald Trump, tuvo como objetivo a presuntos integrantes del grupo criminal venezolano Tren de Aragua, en medio de un amplio despliegue naval estadounidense en el Caribe para reforzar la lucha contra el narcotráfico.
“Es un asesinato en cualquier parte del mundo. La colaboración del gobierno colombiano en la lucha contra el narcotráfico es profunda, pero se supedita al derecho internacional”, escribió Petro en la red social X.
El mandatario colombiano, crítico con las operaciones unilaterales de Washington, también puso en duda la veracidad de la versión oficial del ataque y sostuvo que los presuntos delincuentes debieron ser capturados y juzgados, no ejecutados.
Escalada militar en el Caribe
En la última semana, Estados Unidos desplegó siete buques de guerra frente a las costas del Caribe y anunció el envío de diez aviones de combate F-35 a Puerto Rico, como parte de lo que el Pentágono describe como una “operación regional de interdicción contra el narcotráfico”.
La medida ha sido interpretada por algunos gobiernos de la región como un gesto de tensión creciente. Desde Caracas, el presidente Nicolás Maduro denunció la presencia militar estadounidense como una “amenaza directa” y ordenó la movilización de reservistas.
Al mismo tiempo, Washington incrementó a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a la captura de Maduro, a quien acusa de ser un “fugitivo de la justicia” y de liderar el Cartel de los Soles, red que supuestamente vincula a altos mandos del chavismo con el tráfico de drogas.
La Casa Blanca no ha respondido a las declaraciones de Petro, aunque funcionarios del Departamento de Estado reiteraron que las operaciones en el Caribe “seguirán enfocadas en la protección de los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos”.

