Que se defiendan como puedan

Las comunidades se cansan de seguir el curso normal de las peticiones al Gobierno Departamental, a las secretarías; se cansan de rogar soluciones a los funcionarios de turno

Las comunidades se cansan de seguir el curso normal de las peticiones al Gobierno Departamental, a las secretarías; se cansan de rogar soluciones a los funcionarios de turno, de mandar razones; de pedir intermediaciones a concejales, diputados o al doctor que los visitó en campaña, y al final, entendiendo que todo esas súplicas son en vano, se ponen a la labor con sus propias manos y recursos. Y cuando las soluciones urgen; un deslizamiento, un taponamiento, una inundación, la certeza de que no recibirán ayuda es, si se quiere, más dramática.

Por lo tanto, los afectados saben que si no se ponen manos a la obra ellos mismos, no van a encontrar soluciones. Esto ocurre siempre. A nivel rural y urbano. Los tiempos de las burocracias departamentales y municipales, avanzan a ritmos diferentes de los de la gente y sus vidas cotidianas. Mientras radican, autorizan, firman, verifican, ya los duros y templados campesinos han movido toneladas de material para poder sacar sus productos a la plaza y conseguir el sagrado sustento. Si ese desfase, si esa inoperancia es un lugar común en casi toda la estructura burocrática, en departamentos como el Cauca, es parte de la ‘vida’ de las Administraciones y sus dependencias.

El ejemplo más reciente de esa desidia, es lo que ocurrió con una comunidad rural de Sotará, que señalan directamente al gobernador del Cauca, Elías Larrahondo de no haberla ayudado con una vía que quedó taponada por un deslizamiento, pero no de ahora, no, desde el 2022. La comunidad afectada hace parte del Resguardo indígena Yanacona de Rioblanco, la cual se vio de un momento a otro imposibilitada de salir normalmente hacia el casco urbano de Sotará, porque un gigantesco volumen de tierra cayó sobre una vía. Esto ocurrió el año anterior. Ante la inoperancia oficial, decidieron con sus propios recursos humanos y materiales afrontar la emergencia.

Como siempre, a base de pico y pala y mucho orgullo, lograron despejar la vía, después de nada menos que 8 meses de labor, tiempo durante el cual, obviamente no pararon de pedir una ayuda que nunca llegó. No existe una razón objetiva para que existiendo maquinaria, no se brinde apoyo a una comunidad, o que este se haga selectivamente en función de la rentabilidad electoral, justo ahora que se acercan las elecciones. Esperemos que la gente tenga memoria, y sepa discernir cuando los candidatos de este u otro partido la visiten en los territorios, que no se dejen engañar por la parafernalia rústica de siempre y recuerden en realidad quienes han estado cuando los han necesitado.