
Mientras gobernantes y partidos políticos concentran sus energías y recursos en planificar un año electoral, en lo profundo de las montañas del Cauca se desarrolla una terrible tragedia, que por afectar a una población pobre pareciera que a nadie le importara: el reclutamiento forzado de niños y adolescentes.
Denuncia
Las comunidades denuncian estos secuestros y desde el Gobierno departamental siempre hay silencio. El último de estos dramáticos sucesos ocurrió en el municipio de Buenos Aires, donde fue secuestrado el comunero de la zona de Las Delicias, Sandro Leonel Camayo. Ya han pasado ocho días del plagio y no hay ninguna noticia de su paradero. Desde el CRIC se señala a las disidencias de las FARC, como autoras del crimen. Edwin Güetio, coordinador de los derechos humanos del CRIC, manifestó que, “la guardia empezó con la búsqueda, se ha recorrido el territorio pero hasta el momento no ha sido posible ubicarlo”.
Institucionalización
El año pasado sucedieron varios casos similares en donde las víctimas nunca regresaron o aparecieron dados de baja en combates, lejos de sus territorios de origen. El fenómeno es tan evidente que incluso se denunció una especie de institucionalización del reclutamiento, con invitaciones a los menores a pertenecer a estas organizaciones delincuenciales. En julio del año pasado durante una incursión criminal en zona rural del municipio de Morales. Allí grupos ilegales se habrían llevado a tres menores de edad, específicamente las veredas de Pueblillo, Belén y Honduras, pertenecientes al resguardo de Honduras. Las autoridades solicitaron el debido respeto a su jurisdicción y pidieron ayuda a los organismos de derechos humanos.
Drama
Imagínense el escenario tan terrible de unos chicos que aun no han cumplido su mayoría de edad, siendo arrancados por la fuerza de sus familias, alas que seguramente no volverán a ver en mucho tiempo. Algo se debe hacer, desde el Gobierno Departamental y Nacional. Muchos de estos niños y adolescentes acaban muertos o convertidos en criminales sanguinarios. Es importante fortalecer no sólo la investigación y sanción de los responsables, sino además la prevención y medidas de resocialización de los menores que son víctimas de este crimen.



