Reclutamiento forzado

Vuelven a saltar las alarmas por la amenaza de reclutamiento forzado en las comunidades indígenas que habitan el municipio de Caldono. Y esta vez la denuncia vino del propio secretario de Gobierno de la localidad. La Guardia Indígena hace lo que puede para prevenir este flagelo pero no es suficiente. Caldono hace parte de un corredor estratégico para el tránsito de grupos delictivos organizados lo que hace más aguda esta amenaza.  
Recordemos que hace un poco más de un mes  las comunidades indígenas del resguardo Las Mercedes, en este mismo municipio denunciaron que dos menores de edad, de 14 y 16 años fueron sacados de sus casas por disidencias de las Farc. Anteriormente los comuneros habían recuperado de otro menor. Pero según las autoridades solo en ese resguardo casi 40 los niños han sido reclutados de manera forzada o bajo engaños.
Terminando el año 2020, el alcalde de Páez advirtió que alrededor de 37 los niños y niñas, habían sido alejados de sus familias para hacer parte del conflicto armado. Nos pareció que el ‘alejados’ era un simple eufemismo para no decir reclutados, pues un menor de edad no puede decidir libremente convertirse de un día para otro en un miembro de un grupo ilegal. Y efectivamente el reclutamiento fue confirmado días después por un diputado de la asamblea departamental que había hablado con el mandatario en persona.
Una de las cosas más deplorables que pueden suceder en la vida es el maltrato infantil, pero involucrar a un niño o una niña en la guerra, es abominable es algo de lo que nos deberíamos avergonzar como raza humana.
Un niño es indefenso por naturaleza, no entiende bien el mundo, necesita de un padre de una madre, de un tutor que le enseñe a vivir. Si esa fragilidad y ese proceso tienen una ruptura violenta ya se ha sembrado una tragedia, no solo en esa vida si no en todas las que le rodean, y en las generaciones futuras, en sus hijos, si es que llega a sobrevivir y tenerlos.
La humanidad entera debería hacer un frente común para que ningún niño, ninguno, ni en el África ni en América se ve involucrado directamente en la guerra. No nos llegamos a imaginar como adultos, no se puede describir fielmente el sufrimiento de esos niños porque nos supera. 
Pensar en eso ya nos genera dolor nos incomoda por la necesidad natural de creer que los niños son buenos, inocentes, e incapaces de ser autores de actos violentos. 
Estos menores pueden llegar a ser niños y niñas soldado a través de distintas vías. Se habla de reclutamiento forzoso, abducción y también de menores voluntarios. Muchos son secuestrados, sacados de sus casas o de su escuela, ante un enfrentamiento armado en los poblados, los niños que intentan huir son capturados por grupos que les dan la opción de unirse a ellos, o morir.