Recursos de una ESE va aparar a campañas políticas

Nos parece de suma gravedad la denuncia que hace Victor Amú diputado por el Pacífico caucano en la Asamblea Departamental del Cauca, sobre los manejos corruptos y politiqueros de los recursos de la Empresa Social del Estado, ESE Timbiquí, con los cuales se estarían financiando campañas políticas de figuras locales e incluso del Valle del Cauca. No nos parece nada extraño; no nos sorprende de ninguna manera.
Amú, líder y primer vicepresidente de la Duma, asegura poseer pruebas contundentes que demuestran, que se han hecho campañas metiendo la mano en la caja de la ESE Timbiquí. El diputado de la ASI, hay soportes que evidencias consignaciones de la ESE a favor de algunos políticos señalados, con sus respectivos números de cuentas bancarias.
No sabemos qué puede ocurrir con esta denuncia, probablemente nada. Todo se tapará un poco, se traspapelará y acabará en el cajón del olvido, pues se pueden tocar intereses de gente poderosa, pero el sentido común, el nivel más elemental de la ética diría que al menos los entes de control, aunque sea por compromiso, de cara a la galería, por pose, por disimular un poco, deberían iniciar una investigación. Ojalá que ocurra, eso es lo que pide el diputado Víctor Amú, y lo que también solicitamos nosotros como medio de comunicación, por bien de los recursos públicos que tienen como propósito velar por el derecho a la salud de los caucanos del Litoral Pacífico.
“No me estoy inventando nada. He sido permisivo pero no me voy hasta probar esto. Aquí hay una alcahuetería todo el tiempo”, expresó sin ambigüedades el diputado, haciendo referencia a la lamentable situación de salud que se vive en ese municipio y en López de Micay. En este sentido, el político aseguró que si bien en el municipio de Guapi las cosas han mejorado, en Timbiquí la oficina principal se maneja desde la capital caucana. Y como bien lo dice Amú, la directa responsable de esta ‘sinvergüencería’ es la Secretaría de Salud, pues su función es vigilar, inspeccionar y controlar el manejo óptimo, eficiente y transparente de estos recursos que deberían ser sagrados. Esperemos que Procuraduría y Contraloría digan algo sobre el tema. Lo esperamos sin mucho optimismo, eso sí.