Resultados productivos ya se observan de la relación entre grandes empresas establecidas en el norte caucano y comunidades indígenas asociadas que han logrado integrarse con éxito a las cadenas de valor que manejan aquellas, como lo destacaron los propios líderes de las comunidades indígenas.
Testimonios
El trabajo que se ha venido realizando entre comunidades étnicas y grandes empresas de la región gira alrededor de la producción de mora. Una fruta usada por estas grandes firmas para la producción de alimentos que van al mercado nacional y en ocasiones al internacional. Propiciando así sostenibilidad a los cultivos étnicos y garantías de acceso a ingresos estables.
“La mora, además de ser un fruto natural originario de Colombia, también se ha convertido en un poderoso símbolo de la transformación social, el crecimiento económico y la construcción de paz. Al impulsar estas medidas de agricultura sostenible, estamos brindando a las comunidades La Cilla o La Calera, una alternativa legítima, rentable y continua de economía, empoderándolos para que puedan mejorar su presente y garantizar el futuro de sus comunidades”, Angélica María Quiroga, directora de Sostenibilidad de Incauca.
“Esta iniciativa no se trata simplemente de sembrar una planta y recoger su fruto, sino que aborda desde la inclusión de nuestra comunidad en todo el proceso agroindustrial del cultivo sostenible, el seguimiento a todo el proceso productivo, hasta la posibilidad de generar procesos de transformación social. Nos hace mucha ilusión poder decir que la mora con la que se hacen los refresco Hit está hecha con el fruto que nosotros cosechamos”, Llicenia Cifuentes, autoridad tradicional del Cabildo en Resguardo Indígena Nasa La Cilia o La Calera.




