Durante la rendición de cuentas de la vigencia 2025, el gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, lanzó una afirmación que encendió las alarmas sobre la situación financiera de la Nueva Licorera de Boyacá. En medio de su intervención, el mandatario reconoció que la entidad atraviesa serias dificultades económicas, al punto de no contar con recursos suficientes para cubrir su nómina.
La declaración se dio mientras explicaba las inversiones realizadas por la Gobernación en eventos culturales y festividades municipales, que superan los 30.000 millones de pesos. Según indicó, estos recursos también buscan fortalecer la comercialización del licor boyacense, ante un escenario cada vez más competitivo.

Amaya atribuyó la crisis a la fuerte presión de otras industrias licoreras del país, especialmente de departamentos como Caldas y Antioquia, que cuentan con mayores presupuestos para posicionar sus productos en ferias y celebraciones locales. Esta situación, sumada a la apertura del mercado de licores, ha impactado negativamente las finanzas de la empresa.
Pese a que los productos de la licorera han sido reconocidos internacionalmente —incluso con medallas de oro en concursos de calidad—, estos logros no han sido suficientes para mejorar su estabilidad económica. El gobernador advirtió que varias licoreras en Colombia han desaparecido en los últimos años por condiciones similares.
Finalmente, hizo un llamado a los alcaldes para priorizar el consumo de productos locales y reforzar los controles contra el contrabando. Señaló que el futuro de la licorera es clave, ya que sus ingresos contribuyen directamente a sectores como la salud y el deporte en el departamento.

