Riesgo de muerte en Popayán

Un motociclista muy joven baja a una velocidad excesiva por la autopista norte de Popayán, a la altura de Bella Vista. En ese punto un furgón que iba delante de él se detiene abruptamente. No le da tiempo a frenar, intenta esquivarlo pero choca violentamente y sale arrojado hacia el centro de la vía por donde en ese momento circula un camión que destroza su humanidad y le quita la vida en el acto. Casi en el mismo sitio, ocho días atrás, otra persona a bordo de una motocicleta, perdió la vida de manera similar.
Entretanto una mujer llamada Ana, descendió de un autobús de servicio público, en el sector de Lácteos Colombia, kilómetro 7 de la Panamericana Norte, y un vehículo que venía con exceso de velocidad la arrolló brutalmente y la lanzó a varios metros. Debido a la gravedad de sus heridas y a pesar de que fue trasladada rápidamente en una ambulancia, Ana perdió la vida.
Al otro lado de la ciudad de Popayán, esta vez en el sector de Chune, otra mujer, de nombre María que se movilizaba en una motocicleta colisionó con una volqueta. Fue llevada en ambulancia hasta el Hospital San José, pero por la gravedad de la herida craneoencefálica, falleció posteriormente.
Habría que decir que este saldo trágico de accidentes, sucedidos en un relativamente corto espacio de tiempo, es la prueba de que las calles de Popayán se han vuelto sumamente peligrosas, especialmente para peatones y motociclistas. Encontrar el culpable o el causante de estas muertes no está dentro de nuestros objetivos, pero si hay una serie de actos imprudentes que son determinantes en cada uno de estos sucesos trágicos. En el caso del norte de Popayán hay un motociclista que circula a una velocidad excesiva que no le da tiempo a reaccionar frente a un evento imprevisto, como es en este caso un estacionamiento que no debe estar permitido de un vehículo de carga que finalmente desencadena la tragedia.
En el caso de la pasajera del autobús que desciende en el sector de Lácteos, habría que verificar si el conductor hizo la parada en un sitio seguro, o la expuso al atropellamiento mortal. Hay que revaluar muchos elementos sobre el tema de la conducción. Todas estas muertes eran evitables si se hubieran obedecido las normas de tránsito y sobre todo si se hubiera actuado con sentido común y prudencia. Hay que adelantar campañas educativas y de prevención, incluso desde los establecimientos educativos para que estos casos no se vuelvan a repetir.