Para proteger la microbiota se necesita mucho más que priorizar las verduras y las frutas.

Para proteger la microbiota se necesita mucho más que priorizar las verduras y las frutas.

Silvia Gómez Senent.
Créditos foto/video
Noticias de Gipuzkoa

La dieta mediterránea tiene la cantidad y la diversidad de bacterias suficientes para que el microbiota esté sana. Si se siguiese una dieta mediterránea que incluyera carnes, pescados, verduras, hortalizas, frutas, grasas saludables, legumbres, tendríamos una microbiota adecuada. Solemos consumir más procesados y más productos con grasas saturadas y azúcares de lo que creemos. Y eso no forma parte de la dieta mediterránea. Para proteger el microbiota se necesita mucho más que priorizar las verduras y las frutas, lo ideal es que cuando comas lo hagas configurando un plato bien colorido, que tenga verde de la verdura, rojo de la hortaliza y marrones carne o azules de un pescado. El plato colorido es la metáfora que se usa para hacer entender la necesidad de aportar diversidad a la microbiota. Está claro que hay determinadas proteínas vegetales que estimulan el crecimiento del microbiota. Pero no debemos limitar la alimentación solo a eso, ni siquiera se trata de predominar mayoritariamente las proteínas vegetales. Debe ser algo equilibrado. Seguir una dieta restrictiva eliminando determinados alimentos o grupos de alimentos, salvo que así lo requiera el hecho de que se tenga un problema médico, empeora la microbiota, manifestó Gómez.  

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