Las zarigüeyas pueden ser una de ellas. Aunque suelen parecer intrusas y poco deseables, estas criaturas tienen sus razones para aparecer en tu casa, y no es por simple azar.
A diferencia de lo que muchos creen, las zarigüeyas no son roedores ni transportan enfermedades peligrosas. A menudo se confunden con ratas gigantes debido a su aspecto, pero en realidad buscan refugio y alimento en nuestras viviendas. Cuando dejamos residuos orgánicos, como restos de frutas y verduras cerca o dentro de nuestros hogares, les estamos extendiendo una invitación sin darnos cuenta.

Las zarigüeyas son oportunistas y encuentran en estos desechos una fuente de comida fácil, visible y accesible. Pero no solo buscan comida; también necesitan refugio. Los techos y rincones oscuros de nuestras casas pueden ofrecerles el refugio que necesitan, especialmente si su hábitat natural está en peligro.
Para evitar estas visitas inesperadas, es esencial gestionar adecuadamente nuestros residuos orgánicos. La separación correcta de los desechos y su disposición adecuada puede ayudar a mantenerlas alejadas. Recuerda que no es aconsejable manipular a las zarigüeyas ni hacerles daño. Aunque no son peligrosas, es mejor dejarlas en manos de expertos.
Si encuentras una zarigüeya en tu hogar, contacta con la línea de atención #550 de la CVC, donde te orientarán sobre cómo proceder de manera segura y responsable. Así, la próxima vez que una zarigüeya te haga una visita, sabrás exactamente qué hacer.


