Silencio ante las invasiones de tierra

Las invasiones de tierras en el norte del Cauca no paran ante la pasividad del gobierno departamental. Esta vez las denuncias llegan desde el municipio de Caloto, específicamente en la vereda Llano de Taula. Allí los trabajadores que encuentran su sustento en las plantaciones de caña están desesperados y nadie los ayuda.  Según testigos unos 500 indígenas llegaron hasta la hacienda Chimán y desalojaron a los trabajadores. Los invasores son hostiles, agreden a la gente y hacen daños materiales. Un vocero de los trabajadores pide a las autoridades que defiendan sus derechos. El llamado que hacen es dramático: “Nuestros derechos están siendo vulnerados y así se quedan. Nos vemos impotentes ante la situación. Ya no podemos trabajar tranquilamente. Vemos en riesgo no solo nuestro trabajo sino nuestra integridad. Hay lugares en donde no podemos ingresar porque resultamos agredidos”. Y es que los trabajadores que ingresen a los sitios vetados por las comunidades étnicas corren el riesgo de ser agredidos físicamente.
Esta situación está generando mucha tensión, a principios de este mes una situación similar ocurrió en la misma cabecera municipal de Piendamó, donde hay gran riesgo de ocupación. Seguimos insistiendo en que el gobernador del Cauca debe tomar posición frente a estas agresiones. Y si su gobierno no tiene capacidad para impedir la violación flagrante a la propiedad privada debe solicitar ayuda al Gobierno Nacional y adelantar unas mesas de diálogo con comunidades indígenas. 
Independientemente de las posiciones a favor de las comunidades indígenas que puedan existir, se debe partir del Estado de Derecho, de la ley. No se puede tolerar de ningún modo la invasión de la propiedad privada, el derecho al trabajo a la libre movilidad de las personas. La pasividad del Gobierno frente a estas acciones absolutamente ilegales no debe ser una opción y se parece más a una complicidad. 
La Constitución Política garantiza la propiedad privada, y sobre esta se fundamenta el sistema capitalista y la economía de mercado, y no se puede respetar en un sitio sí y en el otro no.
Y la no intervención contundente del gobierno frente a estos atropellos podrá generar consecuencias desastrosas, pues los propietarios no están dispuestos a tolerar el despojo y se están armando y organizando para protegerse. Los afectados se han cansado de denunciar. Saben que nadie los va a respaldar y están dispuestos a arriesgar sus propias vidas para defender su sustento y el de sus familias, pues no solo se trata de grandes haciendas azucareras su no también de predios familiares pequeños dedicados a la agricultura. Ya se han presentado enfrentamientos violentos entre invasores y propietarios en Guachené, y la situación tiende a empeorar.