Jesús Arcos Solano
Hay varias versiones, según las cuales, Simón Bolívar tuvo varios hijos, como lo atestigua el escritor boyacense Héctor Muñoz, en su libro “Bolívar en Anécdotas”.
En 1.825 vivía en Potosí una hermosa mujer de 20 años llamada María Joaquina Costas, distinguida y amable.
Llegada
En esos días llegó Bolívar a la ciudad y entre la suntuosidad del recibimiento y las festividades por el ascenso al cerro de Potosí, pudo la atractiva joven, en el momento de colocar sobre las sienes del héroe una corona de oro, le dijo al oído estas palabras: “Cuidado, quieren asesinarlo”. Efectivamente, el oficial español León Gandarias, parientes de María Joaquina, pretendía atacar a mano armada al Libertador. Se cuenta que Bolívar, no sólo quedó agradecido con la joven, sino que se enamoró de ella. En voz baja le dijo: “Quisiera volverte a ver”. María Joaquina le respondió: “Yo también señor, necesito volvernos a ver y ha de ser esta misma noche”.
La hora
Llegó la hora y Simón Bolívar abandonó su alojamiento con sigilo y fue a visitar a María Joaquina. Y gracias a la invitación amorosa de la gentil muchacha, el Libertador se salvó de la muerte. Cuando unos conjurados realistas enviados por Gandarias lo buscaron esa noche para matarlo; no lo hallaron en su alojamiento porque estaba donde su nueva amada.
Meses después, María Joaquina dio a luz a un niño, a quien bautizaron con el nombre de José; que con el correr de los años, vino a ser, alumno aventajado del Colegio Pichincha.
Cuando María Joaquina estuvo próxima a la muerte hizo llamar al Presbítero Ulloa; a quien le expuso lo siguiente: “Deseo que no sea separado de mi cuerpo este relicario que lleva el busto del Libertador, que él me dio en prueba de amor y agradecimiento por haberle salvado la vida. Conocía yo de la conjuración contra el héroe, fraguada por mi tío, el teniente Gandarias, y me sacrifiqué para evitar que fuera indignamente asesinado en su lecho.
Bolívar fue generoso con los conjurados. Dios le haya premiado y me perdone a mí, esta única falta grave de mi vida, que la consagré al bien de mis semejantes y al recuerdo de Bolívar, mi único y sólo amor del mundo”.
Según relatos, Simón Bolívar tuvo un hijo con Bernarda de la Cruz; se llamó Secundino Jácome.



