
Pareciera que en los tiempos que corren, todo el mundo va a lo suyo, que cada quien se ocupa de cuidar y proteger sus cosas. Pero en medio de tanto egoísmo hay personas y organizaciones que calladamente piensan y se preocupan en el dolor del otro. Y eso es reconfortante, de alguna manera nos hace pensar que no todo está perdido.
Hoy en día la solidaridad es universalmente aceptada como un valor positivo. Educar en la solidaridad no es únicamente una moda pasajera, sino una verdadera necesidad en una sociedad que camina hacia el individualismo.
Solidaridad
Es una virtud porque a través de ella nos mostramos unidos a otras personas, compartiendo sus intereses, inquietudes y necesidades, sin necesariamente tener un lazo afectivo que los una. Es decir, la solidaridad es una virtud porque nos acerca a personas que necesitan bondad o una mano amiga en su vida.
Teniendo en cuenta que es uno de los valores fundamentales y universales en que deberían basarse las relaciones entre los pueblos en el siglo XXI, la Asamblea General decidió proclamar el 20 de diciembre de cada año Día Internacional de la Solidaridad Humana. Además, con el objetivo de erradicar la pobreza y promover el desarrollo humano y social en los países menos industrializados, en particular entre los segmentos más pobres de sus poblaciones, la Asamblea General creó el Fondo Mundial de Solidaridad, en su resolución.
Naturaleza humana
La solidaridad se desprende de la naturaleza misma de la persona humana, indicando que los individuos no están solos, prefieren vivir acompañados porque el hombre, social por naturaleza, no puede prescindir de sus iguales ni tampoco intentar desarrollar sus capacidades de manera independiente.
Solidaridad viene del adjetivo latino solidus, solida, solidum que significa sólido, macizo, consistente, completo, entero. También real, seguro, sin vanos artificios, firme. Y del verbo latino solido, solidas, solidare, solidaui, solidatum, que significa consolidar, dar solidez, asegurar, endurecer, soldar.

