Desde el año 2010, el parque del barrio Portales del Norte, reconocido por los habitantes como un espacio público del municipio, fue incluido en el Programa Integral de Residuos Sólidos, con el fin de que su mantenimiento quedara a cargo de la administración municipal. Antes de esta inclusión, el cuidado del parque recaía exclusivamente en los vecinos, quienes debían asumirlo mediante cuotas mensuales, situación que con el tiempo se volvió insostenible.
En ese proceso tuvo un papel fundamental el señor José Reinaldo Ospina, quien para entonces se desempeñaba como presidente de la Junta de Acción Comunal. Él gestionó ante las autoridades municipales la inclusión del parque dentro de los espacios que reciben mantenimiento oficial, buscando garantizar su conservación y permanencia.
Posteriormente, ante algunas amenazas relacionadas con otras problemáticas, la comunidad acudió a una corporación ambiental para solicitar la emisión de una medida de prevención. La entidad realizó visitas técnicas al lugar y constató que el espacio se encontraba bien cuidado. En su concepto, destacó que el parque constituye una pequeña zona de vida, refugio de aves, insectos y una importante diversidad de plantas. Por ello, recomendó que el espacio se conserve tal como está, dado que presta múltiples servicios ambientales.
El parque cuenta con un área aproximada de 644 metros cuadrados, por lo que se clasifica como un “parque de bolsillo”. Aun así, ha sido valorado tanto por Planeación Municipal como por administraciones anteriores como un espacio que aporta servicios ambientales y mejora la estética del sector. Además, si se observa el entorno urbano, se evidencia que en un amplio trayecto solo existen dos parques: el de Portales del Norte y el de Carantanta, lo que resalta aún más su importancia.
Según la licenciada y ambientalista Blanca Elsa Beltrán Quinayas, Popayán presenta una notable carencia de espacios públicos verdes. En ese sentido, hace un llamado a las familias y comunidades de cada sector para que protejan los espacios existentes y, aún más, piensen en la creación de nuevos sitios similares al parque de Portales del Norte. “Este espacio, cuidado por los propios habitantes, es un ejemplo de sentido de pertenencia, de protección del medio ambiente y de cómo podemos propiciarnos a nosotros mismos una mejor calidad de vida”, expresó la exdocente.





