Ya hay más de 4.700 vías ilegales en la Amazonía. ¿Cómo las frenamos?

Los tramos ilegales que se están abriendo en la Amazonía se han convertido en un gran problema. Uno de los últimos colinda con el Parque Chiribiquete. El Ministerio de Ambiente planea destruirlo, pero para contenerlos se requiere de muchos más esfuerzos.

En poco más de tres meses fue construida una vía ilegal de 22,4 kilómetros al interior del Resguardo Indígena Llanos del Yarí – Yaguará II (Guaviare), a 4 km del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, que fue declarado hace unos años Patrimonio de la Humanidad.

No se sabe con precisión si la vía ya “entró” al área protegida. De acuerdo con el procurador delegado para Asuntos Ambientales, Gustavo Guerrero, eso sucedió en julio, aunque el Ministerio de Ambiente tiene otra información. Según le dijo El Espectador a principios de agosto, no tenían información de que ya estuviese en el área protegida.

Una de las particularidades que llamó la atención de la Procuraduría, explica ahora Guerrero, es que esta vía se construyó casi que en tiempo récord sin que las autoridades se dieran cuenta. Eso, a sus ojos, pone al descubierto preguntas sobre la cantidad de vías que están haciendo sin ninguna autorización en áreas protegidas de la Amazonia.

“La mayoría”, señala, “se han venido construyendo en los últimos cinco años en los núcleos activos de deforestación de los Parques Nacionales, sobre todo en Chiribiquete, la Paya y la Macarena”.

Según el procurador, solo en febrero ya se habían consumido alrededor de 2.000 hectáreas en lo que iba de 2023 en el PNN Serranía de Chiribiquete por “quemas indiscriminadas y talas”. Además de que, agrega, la vía se habría empezado a construir por esa misma época.

Por eso, tras tener información de la vía, la Procuraduría emitió un llamado al Ministerio de Ambiente y al Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación (Conaldef), liderado por esa cartera, para inutilizar la vía y destruirla.

El llamado, explica Guerrero, se relaciona con lo que numerosos estudios han señalado: “este tipo de infraestructuras terminan abriendo nuevos frentes de colonización. Por eso se ha identificado la construcción de vías como un motor de deforestación”. Luego son usadas como corredores de “tráfico de economías ilícitas, transporte de madera, ganado y colonización de territorios deforestados”.

Una de las organizaciones que ha adelantado esos estudios es la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), que ha establecido que el 93 % de las zonas abiertas por deforestación en Guaviare, Meta y Caquetá “están a menos de 2 km de un acceso vial”. Según la FCDS, entre mediados de 2021 y 2022 hubo deforestación en “más de nueve mil hectáreas que son parte de 55 resguardos indígenas, entre los cuales los más afectados fueron Nukak y Llanos del Yarí Yaguara”.

A estos datos se suma un informe de 2018 del Ideam, que estableció que alrededor del 43% de la pérdida de bosque en la Amazonia se ubica a menos de 1 km de una carretera. Además, el último informe de Parques Cómo Vamos (2022) muestra que los parques más afectados por vías ilegales en la región -Chiribiquete, la Paya y la Macarena- hacen parte de los cinco más intervenidos por la deforestación, el acaparamiento de tierras y la minería, junto a Tinigua y Paramillo.

Y es que para el mismo Minambiente, esta problemática en la Amazonia “es de una dimensión exorbitante”: actualmente hay 4.708 tramos viales ilegales que tienen una longitud aproximada de 9.202 kilómetros. De estos, 763 se superponen con áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales (con una longitud aproximada de 2.655 Km) y 525 con áreas que hacen parte de reserva forestal (con una longitud aproximada de 3.490 Km).

¿Cómo destruir la vía?

Clara Solano, directora del Consejo Directivo de Parques Cómo Vamos, es enfática en que es necesario lograr que el sistema de control temprano de la deforestación obre a tiempo. “¿Cómo es posible que teniendo un sistema de monitoreo y control de las coberturas del bosque no podamos identificar a tiempo que va una línea ingresando a un Parque Natural?”, se pregunta. Señala, además, que para fortalecer este monitoreo y evitar a tiempo la construcción de este tipo de vías es una de “las principales herramientas para mandar mensajes a las personas que impulsan esta infraestructura ilegal”.