El trabajo informal y la dignidad

Sobrevivir no es delinquir

El trabajo informal sostiene a millones de colombianos. Vendedores ambulantes, recicladores y trabajadores independientes no están al margen por elección, sino por falta de oportunidades reales. Estigmatizarlos es desconocer una realidad social compleja.

La informalidad no equivale a ilegalidad. Detrás de cada puesto en la calle hay una historia de esfuerzo, necesidad y supervivencia. Muchos trabajadores informales aportan más a la economía diaria que quienes los critican.

El problema no es la informalidad en sí, sino la ausencia de políticas públicas que faciliten la formalización sin excluir. Perseguir al informal no soluciona la desigualdad; la profundiza.

La dignidad del trabajo no depende de un contrato, sino del respeto social. Colombia necesita dejar de señalar y empezar a integrar.