Aciagos días estamos viviendo en el departamento del Cauca por la violencia extrema contra las mujeres, ahí están los casos en varios municipios del Cauca, y cada vez parece importar menos. Niños huérfanos, familias destrozadas para siempre.
La dimensión de la violencia
No entendemos la dimensión de la cultura de la violencia en que vivimos si no cuando nos toca de cerca, cuando lloramos a nuestros propios muertos.
Terrible flagelo es el de la violencia de género y la violencia hacia la mujer, pues es muchas veces sufrida en silencio, en el horror de la intimidad.
El más numeroso
Las Naciones Unidas reconocen que “el maltrato a la mujer es el crimen más numeroso del mundo” Y no crean amigos, que el tema del maltrato a la mujer es asunto exclusivo de nuestras sociedades tercermundistas, de Colombia, del Cauca, de El Tambo o de Argelia; una de cada cinco mujeres de la muy desarrollada Unión Europea sufre malos tratos.
En toda parte
“La violencia contra las mujeres existe en todos los países, sea cual sea su nivel de desarrollo económico o su religión, su raza, la clase social, el nivel de vida o la edad. Se produce tanto en núcleos urbanos como en rurales”
Otra cultura
En una publicación de la organización no gubernamental feminista española sin ánimo de lucro, Mujeres para la Salud, se puede leer algo que nos lleva a reflexionar sobre la manera como estamos generando violencia contra la mujer por la manera como estamos educando a nuestras niñas. Dice así refiriéndose a las causas de la violencia:
Mujeres princesas ..
Y violencia no sólo es el golpe o la paliza, violencia también es ignorar y menospreciar los sentimientos, deseos u opiniones de las mujeres sólo por el hecho de serlo. Es educarlas como “princesitas” dependientes cuya máxima preocupación debe ser su aspecto físico, y cuyo fi n último es “cazar” a un hombre. Tremendo .



