Nuestra América en transición

Por Diego Jaramillo Salgado

En uno de los momentos más críticos del mundo el mapa político de Nuestra América continúa su renovación. Apenas reponiéndose la población del covid, los signos de recesión muestran un agravamiento económico a diestra y siniestra. Profundizados por la invasión de Rusia a Ucrania y su afectación por la dependencia de la producción de cereales de esos dos países. Por sí, ya el modelo neoliberal ha hecho estragos en todo el orbe; con mayor rigor en los países del sur. Todo ello ha dado paso a la búsqueda de opciones más democráticas que palien el impacto de la pobreza y la miseria en millones de personas. Esa dolorosa imagen de los migrantes africanos a Europa y de los de abajo del sur de Rio Grande a los Estados Unidos, son apenas un ejemplo. Como lo son la gente hacinada en calles de las grandes ciudades mendigando un pan para sobrevivir. Atravesados por el fenómeno del narcotráfico transgresor del orden económico y fustigador de violencias de todo tipo. Chile, Colombia y Brasil son los últimos países en llevar a sus presidencias a personajes con militancia en las izquierdas. Sumados a México, Honduras, Nicaragua, Cuba, Venezuela, Argentina, Perú y Bolivia. Disímiles en sus orientaciones ideológicas, pero convergentes en dar un rol al Estado que permita un respiro a los de abajo, propiciando justicia y equidad. No hacia un socialismo o comunismo, como lo pregonan sus detractores; exceptuando a Cuba y, en parte, a Venezuela. No es nada fácil para estos nuevos gobiernos propiciar un cambio tan radical como el que exigen las circunstancias, ante los hechos enunciados. Pues la poca capacidad productiva de su gran mayoría y las condiciones de la economía mundial obligan a una infinita creatividad para lograr parte de los objetivos propuestos. Situaciones sumadas a desastres naturales afectando a varios países, como Colombia. La presión actual de la derecha en Brasil llamando al ejército a impedir la posesión de Lula, no es nada más que una señal de una tendencia tratándose de imponer en el mundo. Así lo anuncia su triunfo en Italia, su avance en Francia y, al parecer, en Estados Unidos en las próximas elecciones. La pérdida de las votaciones en Chile para respaldar una nueva constitución no se puede incluir totalmente en esta orientación, pero si deja dudas de la maniobrabilidad del gobierno para lograr su cometido. No obstante, son nuevos proyectos gubernamentales que dejarán caminos abiertos hacia crear bases de sociedades más democráticas en función de la vida digna.