Felipe Solarte Nates
Las inundaciones sucedidas el pasado lunes en la tarde en la ciudad de Popayán, especialmente en el nororiente de la ciudad, que afectó a los barrios Guayacanes del Río, San Fernando, entre otros
sectores limítrofes entre Pisojé Alto y Bajo, evidencian el caos urbanístico agravado durante varias administraciones municipales, sin un Plan de Ordenamiento Territorial actualizado para planificar y regular el uso de suelos. También muestra la inoperancia de entidades como las curadurías urbanas y la CRC, -que, en una zona donde hay numerosos nacimientos de agua que sin manejo hidráulico adecuado son tapados con materiales antes de lotearlos- , otorgan licencias de construcción para viviendas y explotación de canteras, como la que hace Conexpe, sin serios estudios de impacto ambiental, al aplanar una colina de la que a diario, durante más de 8 años llevan extrayendo miles de toneladas de material de relleno para obras públicas, afectando además del paisaje, la absorción y movimiento de aguas lluvias y deteriorando las vías, por las que desde tempranas horas de la mañana circulan pesadas volquetas que destruyeron el pavimento.
Agrava la situación, la inexistencia de redes de alcantarillado y de conducción y recolección de aguas lluvias para llevarlas al cercano río Cauca, pues por gravedad estás descienden en riadas por las viviendas de urbanizaciones como Guayacanes del río y otras, que a diario crecen en el sector, donde al no existir redes de alcantarillado y conducción de aguas lluvias, de repeso almacenan las aguas residuales en pozos sépticos. Es necesario en este escenario, que la autoridad municipal, a través de la Policía Urbanística, adscrita a Planeación Municipal, y la propia CRC, tomen cartas en el asunto e investiguen estas anomalías e irregularidades, pues las lluvias seguirán aun un buen tiempo con el Fenómeno de la Niña, y están en peligro las vidas humanas. La gente no parece entender el impacto del cambio climático y algunas personas siguen actuando con total inconsciencia.

