¿Hay mundial de fútbol?

Ayer empezó el Mundial de Fútbol de Qatar 2022. Con muy pobre expectativa para nosotros, por una obvia razón: no clasificamos, la Selección se quedó en el camino, o sea que nos da igual. Antes era otro cuento. Un Mundial de Fútbol literalmente paralizaba la vida. Participara o no participara Colombia. El mundo se concentraba en un esférico y en un rectángulo de juego. La infancia cruzada por un mundial de fútbol era otra cosa. Solo pensábamos en eso; en jugar y ver partidos.

Un gran negocio

La sociedad de la información, las tecnologías, el internet, el mercantilismo, lo ha echado todo a perder. El fútbol es solo un gran negocio. Hay un mundial en un país donde no se juega. Lo compraron por un puñado de millones de dólares. Construyeron estadios en tiempo record, a costa de esclavitud, y miles de muertes de trabajadores. Solo porque unos tipos que no saben qué hacer con la plata de los pozos petroleros, les dio el capricho un día cualquiera, le untaron los bolsillos a los Platinís, Grondonas, Blaters y demás, para que les dieran el Mundial.

Para rematar: Maluma

Y encima el que canta la canción oficial del Mundial es un tal Maluma. ¡Qué orgullo para Colombia!, dicen por ahí unos cantamañanas en los medios, en esa clase de medios que hoy tenemos. ¡Qué vergüenza!, más bien, que asocien a nuestro país con esta suerte de decadencia de lo que antes era un evento casi mitológico, casi el escenario de una lucha titánica que estaba por fuera del dinero, que era la gloria pura, con el sabor del sudor y la sangre en los labios: un Mundial de Fútbol

Cada uno a lo suyo

Después de esta pantomima que empezó ayer en Qatar, dudo que otra organización pueda conseguir recuperar lo que significó un Mundial. O tal vez sí, quién sabe. En todo caso, pasará un mes, esperemos que sea rápido, que se tenga la fiesta en paz, que haya un campeón mundial digno, que los árabes envuelvan sus estadios como sus turbantes y túnicas cada noche, que sigan rezando y sacando petróleo, que sigan en lo suyo. No nos perdimos de mucho.