El campesinado colombiano, en pleno siglo XXI, continúa en la búsqueda de ser identificado como un sujeto social de derecho. Tras los acuerdos con el Gobierno Nacional en cabeza de Gustavo Petro, se trazaron puntos indispensables para negociar con esta población que por años ha sido abandonada por el Estado.
Diario del Cauca tuvo la oportunidad de ingresar a las instalaciones del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar Regional Cauca, en la ciudad de Popayán, donde estaban concentradas las delegaciones campesinas de municipios como El Tambo, Morales, Cajibío, Silvia, Piendamó y Timbío, sin embargo, aún continuaban sumándose al ejercicio de protesta.
Lea también: Reivindician la hoja de coca al sur del Cauca
Se reconoce que el diálogo permanente con el Estado siempre ha existido, pero lamentablemente solo se han quedado en palabras. El pliego contiene más de 50 puntos de los cuales ninguno ha tenido avance, por ejemplo las tierras, los proyectos productivos, vivienda rural, educación campesina, no se han ejecutado.

Por otra parte, la comunidad de Asoinca también se ha sumado a la voz de protesta, pues hacen parte de la mesa de Derechos Humanos por la Defensa de la Vida y el Territorio del departamento del Cauca, además de comunidades como los Sin Techo y otras organizaciones sociales que buscan estabilizar a las comunidades.
Finalmente se convoca a todas las comunidades campesinas del Cauca, para que contribuyan en la toma del ICBF en la capital cauca, como una muestra pacífica de derecho y manifestación sobre el incumplimiento de los acuerdos que merece la población de campesinos.




