Corría el 10 de abril, y habían transcurrido dos días desde el segundo ingreso de Jhon Jairo a la clínica, y en horas de la tarde su cuadro clínico se puso crítico. Narra Arlene, su esposa, que en la mañana de ese día, el mismo del cumpleaños de su hijo menor, acordaron que le enviaría un vídeo del pequeño partiendo su pastel, sin embargo, una llamada de Jhon Jairo a las 4:00 de la tarde alertó que las cosas estaban mal y que necesitaba que fuera.
“Cuando ya iba en el bus, cerca de las 5:00 me llama mi cuñada y me dice que Jhon se puso malísimo, que le dio un paro (cardiaco), que todos vinieron, le pusieron unas maquinas y se lo llevaron”. Según Arlene, uno de los médicos le afirmó que Jhon había sufrido una herida muy profunda y “seguramente no hicieron una asepsia (desinfección) adecuada y ahí quedó la bacteria”.
Cuatro horas después, a las 9 y 20 de la noche murió. “Fue lo peor. Haberlo visto en la mañana vivo y en la noche ya no estaba con nosotros. Por negligencia, porque no le hicieron el protocolo de una bacteria, nunca vino el infectologo, nunca le aplicaron los medicamentos que eran para la bacteria ni para la trombosis que le dio en la pierna”, anota Arlene, quien expresó que es injusto el trato por parte de COSMITET LTDA para sus afiliados. “Nunca vi a COSMITET por ningún lado (…) Es injusto que sigan muriendo docentes en esta clínica, en esta empresa, que les niegue un certificado, un procedimiento, un medicamento sabiendo que a nosotros nos sacan de nuestro salario, no es que saquen poquito, sacan una buena cantidad y no nos dan buena atención”.
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