
Si, el planeta se muere. Parece mentira que en pleno 2021 haya gente que no sepa que este planeta se está pudriendo, por culpa del ser humano y que si no cambiamos nuestros hábitos, en poco tiempo se convertirá en una enorme esfera recalentada donde no podrán vivir ni los insectos más duros. Somos responsables de nuestros residuos, cada ser humano genera basura con sus actividades cotidianas, lo mismo que las empresas y los hogares. Lo único que nos suele interesar es deshacernos de ella, y no nos importa lo que suceda con esos desechos ni quien tenga que manipularlos. Simplemente es algo que queremos tener lejos, porque es desagradable, porque huele mal y porque ya no lo necesitamos para nada.
Residuos
Todavía hay una parte de la población que no ha tomado conciencia de la importancia de reducir y reciclar los residuos. Cuando tiramos los residuos no somos conscientes de la responsabilidad que tenemos. Los tiramos, nos olvidamos y parece que desaparezcan. Nada más lejos de la realidad: estos residuos comprometen el bienestar del medio natural y la salud de las personas.
¿Qué pasa con la basura que producimos? ¿A dónde va? La respuesta la conocemos todos: a un relleno sanitario, en nuestro caso a la vereda La Yunga, al occidente de Popayán. Ahí se acumula hasta que ya no cabe más, la enterramos y luego abrimos otro. Parece muy simple.
Final de tubería
El desmesurado crecimiento en el volumen de los residuos en la sociedad actual está poniendo en peligro la capacidad de la naturaleza para mantener nuestras necesidades y las de futuras generaciones. La basura se considera uno de los problemas ambientales más grandes de nuestra sociedad. La población y el consumo per cápita crece, y por ende la basura; pero el espacio no y además su tratamiento no es el adecuado. Hasta el día de hoy la gestión de los residuos se ha centrado principalmente en un único aspecto, la eliminación de los mismos (hacerlos desaparecer de la vista) a través de basurales, rellenos sanitarios y en algunos casos, de incineradores. Estas soluciones de final de tubería, como se las denomina, no tienen en cuenta la necesidad de reducir el consumo de materias primas y de energía, y plantean serios riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas.



