Petro consecuente

Diego Jaramillo SalgadoPor Diego Jaramillo Salgado

El filósofo Estanislao Zuleta popularizó unas tesis del filósofo alemán Immanuel Kant. Presentándolas como punto de partida para abrir espacios hacia una democracia radical. Ellas son: 1. Pensar por sí mismo. Es decir, generar en el individuo una capacidad de ser autónomo en la elección de sus decisiones. Es la elaboración de un principio profundo que conduce a abolir las tutorías, los jefes, las autoridades de las cuales muchos dependen para poder decidir. 2. Pensar en el lugar del otro. Asumido como la consecuencia necesaria que deviene de la primera. Si asumo mi autonomía, debo aceptar que el otro también la tiene. Implica que la opinión o la verdad enunciadas por otro u otra tiene igual nivel de aceptación o de verdad que los míos. Conduce a una relación dialogal que se impone como búsqueda de una conclusión aceptada por ambas partes. 3. Ser consecuente. Conlleva la necesidad de obrar en consecuencia con los resultados que se produjeron de la relación dialógica.

Investigación

Quiere decir esto que no basta con predicar enunciados que se consideran justos o válidos sino se tiene la capacidad de aplicarlos en la práctica. Valga este rodeo filosófico para introducirnos en la discusión nacional que produjo la solicitud del presidente Gustavo Petro a la fiscalía de investigar a su hermano y a su hijo. Los medios de comunicación ahondan en debates sobre sus implicaciones en la gobernabilidad del mandatario. Partiendo de la premisa de que, si una de sus consignas electorales y en el ejercicio de gobierno es el de la lucha contra la corrupción, un hecho como este lo debilitaría. Ninguno resalta la conducta del primer mandatario consecuente con sus principios. De hecho, esta decisión es coherente con el tercer principio analizado. Pues, a pesar del desgarramiento interno que puede estar viviendo por esta decisión, optó por ser consecuente con aquello por lo cual ha luchado durante largos años. Anteriormente, nuestros mayores y mayoras decían “la limpieza empieza por casa”. Hacerlo lleva a Petro a advertir que, si ese es un eje de su acción política, no puede haber espacios en su entorno en que se renuncie a ello. De paso, es también una advertencia a todos quienes comparten su ejercicio de gobierno y quienes merodean por los espacios administrativos predicando ahora su identidad con la política del momento. Así su historial sea de clientelismo o de tránsito por los espacios de la corrupción y de la mediocridad. Proceso nada fácil para el presidente sometido al aleteo de buitres de todo tipo que acechan aspirando a su fracaso para volver a tener las prebendas del poder.

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