El dolor íntimo de las víctimas del conflicto

Víctimas del conflicto armado
Víctimas del conflicto armado

El pasado 9 de abril como cada año se conmemoró en Colombia, el ‘Día nacional de la memoria y la solidaridad con las víctimas del conflicto’. Se sembraron árboles y se hizo entrega de semillas en todos los departamentos del país y varios consulados de Colombia en el exterior. Víctimas, alcaldías, gobernaciones y entidades nacionales se unirán en torno a este acto simbólico, que representa el nuevo proyecto de vida que las víctimas emprenden con la reparación y la futura finalización del conflicto. El conflicto armado ha afectado enormemente el medio ambiente y el sector rural.

Cifras

Para las seis millones de víctimas de desplazamiento y, en general, los campesinos y campesinas de Colombia que abandonaron su hogar, el territorio y los frutos de la tierra son elementos fundamentales. De los 303 procesos de reparación colectiva, aproximadamente el 40% corresponde a comunidades étnicas y otro 40% a comunidades campesinas. Por eso, la siembra de estos árboles y plantas representa el inicio de un nuevo país. Donde antes hubo dolor, ahora puede volver a crecer la esperanza. La reparación busca sanar las heridas que deja esa fractura en la relación con el entorno.

Árboles

Los troncos de esos árboles se erigirán así en símbolo de la fortaleza de las víctimas, que a pesar de las dificultades, encontraron el modo de seguir adelante y hoy están siendo reparadas. La apuesta del Gobierno Nacional es por la defensa del valor más fundamental: el derecho a la vida. Con corte a 31 de diciembre de 2019 se encuentran en total 8.045.476 personas víctimas del conflicto armado plenamente identificadas en la bodega de datos SISPRO del Ministerio de Salud y Protección Social. Esta cifra equivale al 16% de la población total nacional.

El dolor

El dolor de cada víctima en un conflicto es único, personal e intransferible; pero cuando se suma todo ese pesar, se convierte en un trauma colectivo al que nadie puede escapar. Compartirlo, es el primer paso para la reconciliación. Las manifestaciones más frecuentes de los daños psicológicos referidos por las víctimas son alteraciones del sueño, depresión, angustia y somatizaciones. Como sociedad y como individuos no debemos olvidar a las víctimas, es la responsabilidad de todos ayudar a aliviar el dolor profundo que causó en ellas la guerra, la violencia, el conflicto.